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Patrimonio

Graves daños exigen una actuación integral en la ermita del Valle de Lucena

El conjunto parroquial sufre derrumbes, grietas y desplazamientos de la estructura

Fernando Martín muestra algunos de los graves deterioros que sufre la parroquia de la Sagrada Familia de Lucena.

Fernando Martín muestra algunos de los graves deterioros que sufre la parroquia de la Sagrada Familia de Lucena. / Manuel González

Manuel González

Manuel González

Lucena

El derrumbe completo de dos falsos techos en la planta superior, consumado en una habitación y un pasillo, compone la imagen más impactante y elocuente, actualmente, en el conjunto constructivo de la ermita del Valle, sede de la parroquia de la Sagrada Familia de Lucena.

Desde hace unos dos años, movimientos considerables en el inmueble han generado desplazamientos importantes y los temporales de enero y febrero han terminado por dibujar unas grietas prolongadas, en algunas estancias profundas, y hasta replicadas con simetría en una zona de escaleras.

El recinto, en el oeste de la localidad, se compone del propio templo, erigido a comienzos del siglo XVIII y fundado por los Franciscanos Descalzos y adscrito, junto a la sacristía, a la Diócesis de Córdoba. La edificación anexa, de dos niveles, y que integra al comedor social Virgen de Araceli, pertenece a la fundación Cortés y Curado, una entidad religiosa con fines benéficos y sociales.

Las afectaciones más severas comprometen las dependencias parroquiales, utilizadas también con funciones administrativas y donde, desde 2023, quedó habilitada una capilla de Adoración Perpetua. Los ostensibles menoscabos en el segundo piso derivaron en su inhabilitación para el desarrollo de catequesis u otras actividades pastorales.

Los informes iniciales estiman un presupuesto mínimo de 300.000 euros y desde la parroquia han lanzado una campaña ciudadana, aparte de buscar ayuda en Obispado, Diputación y Ayuntamiento

El párroco, Fernando Martín, explica que «la situación no es de riesgo de derrumbe», sobre todo por la resistencia de paredes de más de medio metro, al tiempo que precisa que «si no se soluciona va a ir a más» y desembocará «en serios problemas».

Las humedades se extienden mientras persisten los desplazamientos de los pilares, tal y como corroboraron los testigos colocados por técnicos especializados, y los consiguientes destrozos en las solerías, aparte de evidentes fisuras en diversos paramentos.

La principal urgencia, por la misión asistencial que presta, corresponde al comedor social, un servicio diario gestionado por las cinco delegaciones de Cáritas en Lucena y que atiende a una media de más de 60 usuarios. «Los suelos se van rajando y las grietas se van abriendo», insiste Fernando Marín, quien habla expresamente de «daño estructural» y relata la práctica habitual, cada vez que afloran precipitaciones, de «poner cubos y barreños por todas partes» ante unas filtraciones y goteras crónicas.

Desde la parroquia ya contemplan un traslado provisional del comedor social y de la capilla de Adoración Nocturna a otros emplazamientos.

Los primeros informes realizados por técnicos del Obispado estiman un presupuesto inicial de 300.000 euros y que sólo sufragaría el imprescindible recalzamiento integral de un edificio, antiguo convento alcantarino, que también adolece de menoscabos en la techumbre. El templo, por el momento, presenta incidencias leves, aunque el agua ha accedido al camarín de la Virgen del Valle, titular de la cofradía homónima.

Las humedades afectan a gran parte del edificio.

Las humedades afectan a gran parte del edificio. / Manuel González

La propia parroquia ha lanzado una petición de colaboración ciudadana en la localidad, solicitando una ayuda indispensable, porque «es un lugar emblemático por su historia» y «tiene lógicamente un arraigo en el corazón» de Lucena. Al mismo tiempo, han activado conversaciones con el Ayuntamiento, informando directamente al alcalde, Aurelio Fernández, y especialmente se confía en una implicación de la Diputación Provincial de Córdoba, permaneciendo pendiente una reunión con los responsables de esta corporación pública. Además, el Obispado, igualmente -apostilla Martín- ha mostrado «su intención de ayudar».

En este emplazamiento permanece vivo el espíritu de la obra de Jesús Abandonado, que regentó una inolvidable Casa Asilo, y de Prudencio Uzar, encarnación perfecta del Cirineo del Valle y estandarte ejemplar, durante décadas, de la acogida de los excluidos de la sociedad.

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