Patrimonio histórico
Termitas y carcomas ponen en riesgo la sillería del coro de la Asunción y Ángeles de Cabra
El organista de la iglesia alerta del peligro que corre uno de los conjuntos artísticos más singulares del patrimonio egabrense y pide una intervención urgente tras la realización de un informe técnico

Sillería del coro de la iglesia de la Asunción y Ángeles de Cabra. / CÓRDOBA

El estado de conservación de la sillería del coro de la iglesia parroquial de la Asunción y Ángeles de Cabra ha vuelto a situarse en el centro de la atención patrimonial. Así lo ha expresado a este periódico Manuel Calahorro -organista titular de la Catedral de Córdoba y de la mencionada parroquia, director de la Schola Cantorum Egabrense y del Ciclo de Órgano de Cabra-, quien ha mostrado su preocupación por el progresivo deterioro de este conjunto artístico, considerado una de las piezas más singulares del patrimonio religioso egabrense y que, de no actuar, podría perderse.
Según explica Calahorro, ya en abril de 2022 se promovió junto al párroco, Emiliano Nguema, la realización de un proyecto técnico tras detectarse daños visibles en distintos elementos de la sillería, especialmente en las cabezas talladas que decoran los sitiales, algunas de las cuales presentaban ya pérdidas materiales significativas. El estudio fue encargado a la restauradora Ana Infante de la Torre, quien llevó a cabo una inspección ocular y un exhaustivo reportaje fotográfico del conjunto.
El informe
El informe técnico alerta de la presencia de agentes xilófagos -principalmente termitas y carcomas- en la sillería de madera de nogal, recomendando una intervención en dos fases. La primera, de carácter urgente, consistía en la desinfección del conjunto para frenar el avance de la plaga, mientras que una segunda fase abordaría labores de limpieza, consolidación, reintegración y protección. El coste total de la restauración se estimó en torno a los 50.000 euros, una cifra correspondiente a 2022 que, según apunta Calahorro, sería hoy previsiblemente superior.

Agujeros causados por los xilófagos. / CÓRDOBA
Desde aquella inspección, la situación no sólo no ha mejorado, sino que el deterioro se ha acentuado. A ello se suma, según señala el organista, un «uso inadecuado» del coro en determinados momentos, lo que incrementa el riesgo para un elemento especialmente frágil del conjunto, como son las cresterías que coronan la sillería.
Calahorro recuerda que se trata de un bien patrimonial poco común, máxime cuando en décadas pasadas desaparecieron numerosas sillerías de coros en iglesias españolas, y subraya que Cabra conserva en este caso una auténtica joya artística. Advierte además del riesgo de que el daño se agrave si no se actúa con prontitud, llegando incluso a afectar a otros elementos cercanos como el órgano histórico del templo, restaurado hace unos años y que fue realizado entre 1756 y 1758 por los hermanos cordobeses José y Patricio Furrel, organeros de la Catedral de Córdoba y para cuya construcción aprovecharon en parte la estructura del anterior, del siglo XVII, cuya caja barroca es obra del entallador Teodosio Sánchez Cañadas, uno de los mejores retablistas cordobeses de la época.

Detalle del brazo de un sitial del coro. / CÓRDOBA
El proyecto de restauración de la sillería del coro quedó, según indica, a la espera de respuesta por parte de las administraciones, sin que conste hasta el momento una intervención efectiva. Por ello, el organista insiste en la necesidad de visibilizar la situación y concienciar sobre la importancia de preservar un patrimonio que, aunque de titularidad eclesiástica, forma parte de la memoria cultural colectiva de la ciudad.
«La cuestión no es buscar responsables, sino actuar antes de que el deterioro sea irreversible», señala Calahorro, quien defiende al menos la ejecución de la fase de desinfección como medida inmediata para frenar la pérdida de este valioso legado histórico-artístico.
Del siglo XVIII
La sillería del coro, inscrita en el Inventario General de Bienes Muebles del Patrimonio Histórico Español, de estilo academicista y perteneciente a la escuela cordobesa, fue realizada entre 1790 y 1793 por Francisco Javier Pedrajas y Joaquín Avali Solanas. Está compuesta por 33 sitiales, que cubren los tres muros del espacio destinado a coro y que están separados de la nave mediante una reja baja. Cada uno de los sitiales consta de dos partes: el asiento, que carece de misericordia y tiene un frente cuadrangular adornado por un motivo geométrico, y el respaldo, formado por un panel rectangular dispuesto en vertical, que lleva inscrita una moldura oval en cuyo interior se ven relieves que representan imágenes religiosas.

Pie de un sitial, completamente carcomido. / CÓRDOBA
Los paneles se separan entre sí por pilastrillas con decoración vegetal. Los brazos son anchos, de perfil curvo, y se apoyan en paneles con adornos vegetales, cuyo frente se resuelve con una tornapunta vegetalizada, coronada por una cabeza. La parte superior presenta una cornisa con frontoncillos, ánforas y pináculos con parejas de querubes.
Junto al órgano, la sillería se encuentra en la iglesia de la Asunción y Ángeles, joya del patrimonio barroco egabrense y que desde 1982 cuenta con la declaración de Bien de Interés Cultural.
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