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Fiesta

El Domingo de Piñata pone el broche final al Carnaval de Pozoblanco

El pasacalles recorrió de la Cruz de la Unidad a la calle Real en una jornada marcada por la creatividad y la participación ciudadana

Pasacalles del Carnaval de Pozoblanco este domingo.

Pasacalles del Carnaval de Pozoblanco este domingo. / Rafa Sánchez

Julia López

Julia López

Pozoblanco

El Carnaval de Pozoblanco se despidió como mandan los cánones, con ese Domingo de Piñata que ya es un clásico, donde la imaginación tomó las calles y los disfraces impusieron su color y fantasía. Desde la Cruz de la Unidad hasta la calle Real, el pasacalles avanzó como un río desbordado de música y risas, marcando con cada paso el pulso festivo de un pueblo entregado a la celebración.

Niños convertidos en héroes imposibles, cuadrillas de amigos transformadas en criaturas extravagantes, familias enteras envueltas en telas brillantes y máscaras ingeniosas: nadie quiso quedarse fuera de ese desfile en el que, por unas horas, la realidad cedió terreno a la ficción.

Además, las agrupaciones locales volvieron a desplegar su ingenio en distintos rincones de la localidad, regalando coplas cargadas de ironía y crítica, esas que arrancan aplausos y alguna que otra lágrima contenida.

El broche de oro coronó un fin de semana que había comenzado con el tradicional baile de disfraces del viernes por la noche, cuando el salón se convirtió en escenario de coreografías improvisadas y fiesta. El sábado, el protagonismo fue para los más pequeños, que llenaron las calles de energía en el pasacalles infantil. Así, entre acordes, disfraces y abrazos, el Carnaval se despidió hasta el próximo año, dejando tras de sí el eco de una celebración que, más allá de la fiesta, reafirma la identidad de Pozoblanco.

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