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Agricultura

Primera estimación del daño al campo cordobés por los temporales: la Junta calcula pérdidas de 500 millones

La cosecha de la aceituna en la Subbética se da prácticamente por perdida

Última hora de los avisos de la Aemet en Andalucía, riesgo de inundaciones y vuelta de los desalojados

Campos de cítricos anegados por las inundaciones en Palma del Río.

Campos de cítricos anegados por las inundaciones en Palma del Río. / CÓRDOBA

Rafael Verdú

Rafael Verdú

Córdoba

El impacto del tren de borrascas en el campo cordobés, el principal sustento del potente sector primaria, va a ser cuantioso. A falta de cálculos más precisos, que requerirán el trabajo sobre el terreno de expertos y los propios agricultores, la Junta ha realizado una primera estimación que da una idea de lo que está pasando: 500 millones de euros de pérdidas sólo en la agricultura y ganadería.

La cifra la aporta Francisco Acosta, delegado provincial de Agricultura, a partir de los informes realizados por técnicos de la Junta que analizaron la situación a finales de la semana pasada. Enero ya había sido un mes malo porque las continuas lluvias habían impedido trabajar en el campo, justo cuando se está recogiendo gran parte de la aceituna o de los cítricos, los principales cultivos de la provincia de Córdoba. Pero el paso de las borras Kristin, Leonardo y Marta ha agravado la situación aún más.

Acosta explica que esa cifra es una aproximación de trazo grueso que va en consonancia con las estimaciones realizadas ya por la Consejería. Todo apunta a una caída en la producción agraria de entre un 20 y un 30% en el campo andaluz, un porcentaje que trasladado al sector cordobés, que mueve unos 2.000 millones de euros al año, da como resultado una media de 500 millones en pérdidas.

Pérdidas del olivar por zonas

En gran medida, esas pérdidas se van a concentrar en el olivar, con mayor incidencia en la comarca de la Subbética, principal elaborador del oro líquido. Justo antes de la llegada de las borrascas, la Asociación de Municipios del Olivar (AEMO) ya estimaba grandes pérdidas por la caída de la aceituna al suelo, aunque al menos una parte podría salvarse para elaborar aceite lampante, de mucha menos calidad (de hecho no es apto para el consumo humano) y por tanto con menor precio en los mercados. Ahora la situación es mucho peor.

La delegación de Agricultura apunta que en la Subbética aún quedaba por recoger el 70% de la aceituna, al tratarse de variedades más tardías. En los olivares marteños y picudos (una variedad autóctona de la comarca) se habría perdido el 80% de la cosecha, que tras el paso de la borrasca podría ser incluso más. En la variedad hojiblanca el porcentaje se queda en un 50-60% de pérdidas. Además, Acosta explica que la aceituna que queda en el suelo ya no sirve ni siquiera para lampante y los costes de recogerla superan a los beneficios.

Olivares anegados en Albendín.

Olivares anegados en Albendín. / José Carlos Roldán

En el entorno de Baena, estaba pendiente de recoger en torno a un 30-40% de la aceituna y la mitad ya se había caído al suelo a mediados de la semana pasada; ahora ese porcentaje sube al 90% según las estimaciones y también será difícil recogerla. Sólo se han salvado dos zonas productoras que tenían la cosecha casi terminada cuando llegaron las lluvias. Son las comarcas de Los Pedroches y el Guadiato, así como los olivares superintensivos que predominan en el valle del Guadalquivir.

Otros cultivos y la ganadería

La situación se repite en los cítricos de la Vega, también en plena campaña, aunque en este caso Acosta cree que será necesaria una valoración más precisa. Para empezar, la caída en la producción podría rondar el 10%, pero ese valor se añade a la merma ya prevista debido a las lluvias de la pasada primavera que afectaron a los árboles, que se había calculado en un 30%. Los propios agricultores habían estimado unas pérdidas del 40%.

En los cereales y leguminosas (trigo o garbanzos, por ejemplo) el problema es doble. Quienes ya habían plantado semillas de invierno se encuentran con que probablemente las plantas están pudriéndose debido a la humedad, aunque no es posible entrar a las fincas para confirmarlo en estas condiciones. Y quienes aún no lo habían hecho, ya van tarde y tendrán que optar por otros cultivos.

Los temporales han afectado a la ganadería pero únicamente a la extensiva, predominante en el Norte de Córdoba, ya que no hay reportes al respecto en las explotaciones intensivas, asegura Acosta. Los ganaderos no han podido sacar a sus animales para alimentarse de pastos naturales y han tenido que hacerlo a base de piensos, lo que supone incurrir en gastos no previstos. Además, los caminos e infraestructuras de acceso a las fincas se encuentran muy dañados.

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Valoración de las asociaciones

La asociaciones agrarias coinciden en presentar un panorama desalentador. Carmen Quintero, secretaria provincial de COAG, se muestra resignada al asegurar que "hemos pasado de una sequía extrema a tener ahora agua que no absorbe la tierra. Esto es lo que toca, el campo es así". Su valoración es pesimista en todos los cultivos, pero especialmente en el caso del olivar (pérdidas de hasta el 60% de la cosecha), los cítricos que aún hay que evaluar, los cultivos hortícolas de invierno que había que recoger hace 10 días y que se dan por perdidos y los cultivos rotatorios. "No podemos entrar a las fincas para preparar el siguiente cultivo", apunta.

Francisco Merino, secretario provincial de UPA, estima que los daños "van a ser importantes y tendremos que solicitar ayudas porque es una ruina para muchos agricultores. Ha sido un caso excepcional". En el olivar, sostiene, se perderá casi todo lo que aún queda en el árbol y se verán afectadas incluso las plantaciones nuevas dado que el viento obligará a enderezar los plantones o incluso tener que sembrar de nuevo. En los cítricos hay variedades tardías que se verán más dañadas, mientras que en el cereal hay fincas anegadas "donde las plantas se van a pudrir".

Asaja, por su parte, ya realizó una valoración a finales de la semana pasada que sigue siendo válida. Su presidente, Fernando Adell, informó de que “las consecuencias, aún pendientes de cuantificar en su totalidad, comprometen seriamente la rentabilidad de las explotaciones y la producción de esta campaña e incluso de las siguientes”.

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