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Entrevista | Andrés Lorite Vicepresidente primero de la Diputación y delegado de Infraestructuras

«Le pido a las confederaciones lealtad y agilizar los trámites para actuar»

El responsable de las carreteras alerta de la situación de algunas vías y reclama más intervención de la CHG en las tareas de limpieza de los cauces

Andrés Lorite, delegado de Infraestructuras, Sostenibilidad y Agricultura

Víctor Castro

Rafael Verdú

Rafael Verdú

Córdoba

-¿Qué problemas sufren las carreteras de la Diputación cuando llegan temporales fuertes?

-Fundamentalmente, se provocan deslizamientos en la calzada, desprendimientos de rocas de los distintos taludes, barro en la calzada o algo muy típico: algunos árboles, a consecuencia de los vientos y de las intensas lluvias, se desploman y hay que ir a cortarlos. Y luego hay algo muy recurrente, el desbordamiento de los distintos cauces, de los distintos ríos y arroyos en su cruce con las carreteras de titularidad provincial.

-Eso mismo ocurrió en dos carreteras durante las últimas borrascas, las de Montilla-La Rambla y Dos TorresVillaralto.

-Son dos casos muy típicos. Uno es el de la carretera Montilla-Montalbán, que es la zona denominada de Malabrigo, con desbordamientos recurrentes del arroyo salado. En la zona norte, al río Guadarramilla le pasa algo parecido. Cada vez que hay lluvia, no hace falta que sean intensas, se desborda el cauce y eso supone un corte de la carretera y un aislamiento de esos municipios. Es un perjuicio bastante grave.

«Los caminos rurales tienen una importancia clarísima para el sector agrario»

-¿Qué están haciendo y qué se puede hacer para solucionar esos problemas recurrentes?

-Desde que llegamos al gobierno de la Diputación en 2023, una de las primeras cosas que hicimos fue habilitar crédito, en concreto para la carretera entre Montilla y Montalbán. Eso es un millón y medio de euros para cambiar el itinerario y establecer un puente de dimensiones muy superiores sobre el arroyo Salado. Tengo que lamentar que nos ha costado dos años de tiempo y esfuerzo ímprobo el hecho de que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, organismo de cuenca del cual depende el arroyo Salado, nos haya dado la autorización . En la carretera de Dos Torres a Villaralto se aprecian dos cosas. Primero, que no se limpian los cauces, ya que la Confederación Hidrográfica, en este caso del Guadiana, tiene aquello lleno de cañas, vegetación y sedimentos y eso provoca que se anegue la carretera. Y en segundo lugar, hay un sistema de tubos por el cual pasa el río por debajo de la carretera que es insuficiente. Queremos instalar unos marcos prefabricados para que haya un vano lo suficientemente importante para que el río pase por debajo y no inunde la carretera. Llevamos tiempo con la solicitud hecha al organismo de cuenca y la Confederación nos ha dicho que tienen seis meses para contestar y que en el caso de no hacerlo se considerará rechazada la petición por silencio administrativo. Me parece muy frívolo por parte del organismo de Cuenca tratar así a una administración que lo que pretende es dar una solución a un problema concreto en un punto determinado de la red viaria.

-¿Hay más carreteras detectadas que presenten problemas de inundaciones similares?

-Desde hace dos o tres años pretendemos cambiar el puente sobre el arroyo de la Parrilla, en el término de la Granjuela. Hay fotos aéreas que lo demuestran que cada vez que llueve de una forma más o menos intensa, medio pueblo se anega. Hay un puente insuficiente que hace efecto presa y no hay una limpieza suficiente del cauce por parte de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Creo que a ese tipo de problemas hidráulicos tenemos que darle solución. Le pido a las confederaciones lealtad institucional y desde luego agilizar en la medida de lo posible los trámites para la concesión de las autorizaciones, porque es fundamental para no aislar núcleos de población y para evitar los problemas de seguridad vial derivados de estas circunstancias adversas.

Andrés Lorite, en su despacho en la Diputación de Córdoba.

Andrés Lorite, en su despacho en la Diputación de Córdoba. / Víctor Castro

-Hace años se planteó la posibilidad de eliminar la zahorra de los caminos, que se deteriora con facilidad en caso de lluvias intensas. ¿Se ha avanzado en ese plan?

-Sí, de hecho tenemos el programa de Agenda Rural, que se llama Plan de Inversiones en Caminos Rurales. En una provincia cuyo sector primario es tan determinante y estratégico, lógicamente los caminos rurales tienen una importancia clarísima. Efectivamente la zahorra es un elemento tradicional en la ejecución de obras en los caminos, pero es verdad que tiene un menor tiempo de duración por las adversidades meteorológicas. Tenemos colaboraciones con la Universidad de Córdoba en cuanto al estudio de los materiales que se utilizan para la ejecución de obras en los caminos rurales. En la redacción de los proyectos de mejora de caminos, en la medida de lo posible y sobre todo en zonas con pendientes, en muchos casos lo que hacemos es introducir un elemento que no es zahorra, sino hormigón. Así soportan mucho mejor el paso de estos temporales. Hay quien aboga por que los caminos tienen que aglomerarse, asfaltarse en la medida de lo posible. Pero eso tiene un sobrecoste muy importante, aunque en muchos casos lo estamos haciendo.

-¿Cuántos kilómetros tiene la red de carreteras de la Diputación?

-Hay unos 2.500 kilómetros. Estamos hablando de una de las redes viarias de titularidad provincial más grandes de toda España más larga de todo el mundo.

-¿Y hay recursos suficientes para su mantenimiento?

-Ese es uno de los objetivos claros que teníamos cuando llegamos a la Diputación en el año 2023. Y es que nos parecían muy escasos los recursos que se ponían a disposición de la conservación y el mantenimiento de la red viaria. Se dotaba con 5 millones de euros anuales y pasamos a una dotación de 12 millones de euros anuales. Debido a las últimas circunstancias, se habla en los últimos días mucho de la necesidad y la importancia que tiene la conservación y el mantenimiento de las infraestructuras. Pero no nos quedamos ahí. Además de eso sacamos a licitación continuamente distintos proyectos. He dado cuenta, por ejemplo, del de la Montilla-Montalbán. Ahora mismo estamos ejecutando otro muy importante en la carretera de La Rambla a San Sebastián de los Ballesteros, que vamos a ensanchar, o el del ensanche de la carretera de acceso a Pozoblanco. Y todo esto es aparte del mantenimiento.

«Hay algo muy recurrente, el desbordamiento de los distintos cauces en las carreteras»

-¿Cómo han afectado estos últimos temporales al campo y la agricultura?

-En los cítricos por ejemplo en la Vega del Guadalquivir hay una caída de un 30% en la producción a consecuencia de la fruta que se ha estropeado a consecuencia de la intensa lluvia y del viento. En el caso del olivar hay un informe reciente de AEMO en el que se dan datos de una reducción de la cosecha que se presume muy importante. Y digo que se presume porque hasta que no nos situemos a mediados o finales del mes de marzo, cuando se supone que tiene que terminar la cosecha, no lo vamos a saber valorar en su integridad. Pero sí que es cierto que ha habido una caída muy importante. Primero porque ya en el mes de diciembre la hubo a consecuencia de las lluvias, con muchos días de lluvia en los que no se podía acceder a las explotaciones. Luego ha proseguido con estas intensas lluvias y vientos que están provocando varios efectos. El fruto ya maduro en determinadas zonas de la provincia está cayendo al suelo y todos sabemos que esa aceituna ya no puede ir a la producción de aceite de oliva virgen extra sino a aceite de oliva o lampante.

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