Industria agraria
Oleícola El Tejar defiende las plantas de biogás como garantía de futuro del sector olivarero
Los promotores de cuatro fábricas en Baena, Cabra, Palenciana y Espejo recuerdan que por cada kilo de aceite se producen cuatro de alperujo que es necesario tratar

Recreación virtual de la planta de biogás en Baena. / VornBioenergy

Responsables de Greenar, la consultora cordobesa de ingeniería, y de VornBioenergy Iberia, han mantenido este viernes un encuentro con medios de comunicación de Córdoba para exponer sus proyectos de plantas de biogás en ubicaciones de Córdoba, Jaén, Granada y Sevilla, que se desarrollan junto a Oleícola El Tejar. En el caso de la provincia cordobesa, los proyectos se instalarán en Baena, CabraPalenciana y Espejo.
La empresa olivarera ha asegurado en un comunicado que estas plantas son "imprescindibles para solventar los problemas del olivar en las comarcas donde se implantarán" y que "estos desarrollos constituyen la clave para garantizar la viabilidad futura del sector agrícola más importante de Andalucía, ya que sin una transformación adecuada de los residuos que genera la producción de aceite, se complicará en extremo la gestión del olivar".
“El sector olivarero supone uno de los principales pilares económicos, sociales y paisajísticos de amplias comarcas rurales andaluzas. Sin embargo, la evolución del modelo productivo —especialmente con la expansión del olivar intensivo y superintensivo— ha provocado un crecimiento exponencial en la generación de residuos orgánicos que el sistema tradicional ya no es capaz de absorber”, ha expresado el CEO de Greenar, Diego Aranda.
La composición de los residuos
Por cada kilogramo de aceite de oliva virgen extra producido se generan aproximadamente cuatro kilogramos de alperujo, un residuo orgánico con alto contenido en humedad y elevada carga contaminante, de difícil manejo y almacenamiento prolongado. En campañas recientes, Andalucía ha superado los cinco millones de toneladas, concentradas además en periodos de recolección cada vez más cortos, lo que genera picos de producción que el sistema actual no puede gestionar de forma eficiente.
La directora de materias primas de VornBioenergy Iberia, María Martín, ha incidido en que “sin una solución estable, escalable y cercana al lugar de producción, el problema no desaparece: se traslada en el tiempo o en el territorio, incrementando costes, riesgos ambientales y tensiones logísticas para cooperativas y almazaras, y comprometiendo incluso la continuidad del olivar tradicional”.

Responsables de los proyectos de biogás de Oleícola El Tejar, este viernes en Córdoba. / CÓRDOBA
En este sentido, tanto Aranda como Martín han hecho referencia a la directiva UE 2024/1785, que supone unos límites tan exigentes para las emisiones de las orujeras que hacen muy difícil la adaptación de las plantas ya existentes. Por ello, la implantación de estas plantas de transformación y generación de biogás son “absolutamente necesarias”.
El rechazo de la sociedad y el impacto económico
Con respecto a la polémica suscitada en torno a la implantación de estas instalaciones, los responsables de las empresas han señalado que es importante saber que estas plantas cuentan con todas las garantías de que no suponen ninguna afección ambiental en los puntos donde se ubican y han pedido a las administraciones públicas que obren con responsabilidad y en base al conocimiento de los proyectos, “porque no todos son iguales y los que nosotros proponemos son un referente de calidad y resolución de problemas en toda Europa”.
Más allá del beneficio ambiental, el biogás aporta estabilidad económica al sector mediante contratos de suministro a largo plazo, precios estables para el alperujo y una reducción estructural de los costes de gestión del residuo.
Cada planta supone una inversión industrial relevante de unos 40 millones de euros, genera entre 7 y 12 empleos directos y alrededor de 20 empleos indirectos, cualificados y estables, contribuyendo a fijar población y a dinamizar las comarcas olivareras.
Desde el punto de vista energético, la producción de biometano refuerza la autosuficiencia del territorio, reduce la dependencia exterior y protege al sector frente a la volatilidad de los precios energéticos, en un contexto en el que España importa la práctica totalidad del gas que consume.
Una decisión estratégica "inaplazable"
“El problema del alperujo ya existe y seguirá creciendo. Ignorarlo no es una opción. El biogás no es una solución ideológica, sino técnica, industrial y ambiental. Oponerse a estas infraestructuras sin alternativas viables supone bloquear la transición ecológica, poner en riesgo el futuro del olivar y trasladar el problema a las generaciones futuras”, han expresado los responsables de los proyectos.“El biogás no es el futuro del olivar; es su única forma de tener futuro”, ha concluido Diego Aranda.
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