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El paso de la borrasca Leonardo

Los vecinos de Palma del Río se preparan para la crecida del Genil por el temporal: "Estamos sacando todo lo que podemos"

La situación de los cauces vuelve a amenazar la tranquilidad de los vecinos de zonas inundables como Pedro Díaz, Calonge y Rioseco

Última hora de las incidencias y la suspensión de la actividad lectiva anunciada por la Junta

Vivienda cerrada y con la entrada protegida con rasillones ante la previsible crecida del Genil en Palma del Río.

Vivienda cerrada y con la entrada protegida con rasillones ante la previsible crecida del Genil en Palma del Río. / J. Muñoz

José Muñoz Caro

José Muñoz Caro

Palma del Río

Ante las previsiones meteorológicas que ha realizado la Aemet para las jornadas de este miércoles y jueves, los vecinos de Palma del Río, especialmente los de las zonas con mayor riesgo de inundación, están preparando sus casas. La alcaldesa, Matilde Esteo, ha realizado una comparecencia donde ha informado de que se esperan "precipitaciones de más de 100 litros por metro cuadrado" y advierte del "riesgo de inundaciones".

Es el caso de Francisco Caballero, vecino de Pedro Díaz, núcleo diseminado que es el primero en inundarse cuando crece el río Genil. Hace tan solo unos días, la crecida afectó a unas 12 casas y hoy, Francisco vuelve a preparar su casa ante una nueva situación de alerta. Comenta que se preparan en la zona "subiendo los muebles, colgándolos, poniéndolos en determinadas mesas".

También narra que "habitualmente las viviendas aquí estaban preparadas, de forma que tenían unos ganchos para tirar unas cuerdas y elevar los muebles". Francisco recuerda "periodos de lluvias continuada tan importantes como este o incluso más en los años 96-97", cuando expresa que estuvo lloviendo "prácticamente dos meses y medio", incluso con más abundancia de agua y donde la crecida del río llegó a una altura que afectó incluso a los vecinos de la avenida de Madrid y Duque y Flores con la zona de La Alegría, donde estaba todo inundado, según comenta este vecino.

En la zona de las huertas, como Pedro Díaz, los vecinos ponen rasillones en las pertas para evitar la entrada del agua.

En la zona de las huertas, como Pedro Díaz, los vecinos ponen rasillones en las pertas para evitar la entrada del agua. / J. Muñoz

Recuerdos de la riada de 1963

"La riada del 63" se recuerda como una gran crecida "que destruyó decenas de viviendas en Pedro Díaz", como narra Francisco. Para los vecinos, lo peor viene después de la inundación, porque "lo deja todo en unas condiciones lamentables, todo lleno de lima, de barro, lleno de agua, a las huertas no se puede entrar en un tiempo largo", y tienen que comenzar a limpiar casi a la vez que baja el agua porque, de no hacerlo así, el barro se convierte en algo imposible de eliminar, "como chicle". Desde hace años, el Ayuntamiento envía a un equipo de trabajadores municipales para ayudar en las labores de limpieza con un camión cisterna.

Rocío Guerrero regenta un bar en Calonge, otro núcleo que se ve afectado cuando hay un episodio continuado de borrascas por la crecida del arroyo La Madre Fuentes. "Estamos preparados" para esta nueva borrasca, expresa Rocío, aunque confiesa que "no puedo poner un rasillón porque tengo un negocio y si lo hago la gente no entra por allí", pero en ocasiones "me ha llegado el agua hasta dentro del bar". En Calonge incluso hay vecinos que quedan incomunicados por la crecida de este arroyo. El núcleo vuelve a estar alerta tras un episodio donde "un pequeño tornado" afectó al tejado de alguna casa y dejó caer árboles de gran envergadura. "Uno de ellos cayó en la parada de autobús y, aunque retiraron rápidamente el árbol, los hierros partidos siguen estando ahí. Otro casi cae en una casa aunque no tuvimos que lamentar daños personales", explica Rocío, quien lo vivió "como una película de terror".

Isabel Ruiz, vecina también de Calonge, recuerda que "el agua ha saltado el puente en más de una ocasión". Isabel narra que en los años 50 los vecinos "tenían la obligación de tener limpio el cauce del arroyo para que el agua corriera mucho mejor, pero cuando esta labor se dejó de hacer por mandato de la administración, ha ido empeorando con el arrastre de sedimentos y maleza", por lo que la vecina expresa que rápidamente "el agua salta rápidamente el puente, tardando muchos días en bajar y quedando cortada la carretera", lo que provoca el aislamiento de dos familias.

Los vecinos recogen enseres de garajes y zonas inundables ante la posible crecida del río Genil en Palma del Río.

Los vecinos recogen enseres de garajes y zonas inundables ante la posible crecida del río Genil en Palma del Río. / J. Muñoz

Llenando la nevera por si sube mucho

En la zona de Rioseco, en el núcleo de Palma, ven también esta borrasca con precaución y cierto miedo. María Domínguez es nieta de Antonio Gálvez de 80 años, quienes están preocupados ante este nuevo episodio de borrascas. "Estamos sacando todo lo que podemos del garaje, que es la zona más baja y la que se ha inundado en otras ocasiones". La familia ayuda a transportar enseres y útiles a otras viviendas. La vivienda se encuentra en la parte superior, pero Antonio teme que incluso pueda subir arriba y le ha pedido a su nieta que vaya al supermercado para llenar la nevera.

Los vecinos de las zonas inundables confiesan sentirse "asustados" y están subiendo o llevando a casas de familiares sus bienes más preciados o de más valor y colocando rasillones en las puertas de las casas. "Nosotros tenemos preparada una compuerta de panel sandwich, que colocamos en unos carriles en la puerta de entrada, se pone en la puerta y eso quita mucho", cuenta una vecina. El Ayuntamiento ha abierto la posibilidad de que todo aquel que lo necesite acuda a una empresa local por rasillones para proteger sus viviendas. Desde las nueve de la mañana de este martes está activo el Plan de Emergencia Municipal en la localidad.

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