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Temporal de lluvia y viento

Incertidumbre en Lucena entre los vecinos de zonas en riesgo de inundación, que demandan actuaciones previas

Los núcleos con más peligro de sufrir inundaciones se concentran en entornos rurales y sectores de segundas residencias

Última hora de las incidencias y la suspensión de la actividad lectiva anunciada por la Junta

Paseo del Coso en Lucena, cerrado por precaución ante el riesgo de lluvias torrenciales y viento.

Paseo del Coso en Lucena, cerrado por precaución ante el riesgo de lluvias torrenciales y viento. / M. GONZÁLEZ

Manuel González

Manuel González

Lucena

Los núcleos con un elevado peligro de inundaciones se concentran en Lucena en entornos rurales y sectores de segunda residencia. Las anegaciones de espacios comunes y los apagones, extendidos durante varias horas, sobresalieron en el balance de las borrascas acaecidas a final de enero y, ante una nueva concatenación de avisos amarillos por vientos de hasta 70 kilómetros hora y precipitaciones superiores a los 100 litros por metro cuadrado, en el cómputo acumulado, el temor y la impotencia se entrecruzan entre los testimonios de los vecinos.

El Centro de Coordinación Operativa Local ha otorgado una máxima prioridad al diseminado de La Torca, ante la cierta probabilidad de acusar, al menos, importantes concentraciones de agua desde Puente Vadillo. Efectivos de Protección Civil informaron personalmente a los residentes en este contorno, durante la tarde de este martes, utilizando furgonetas con megafonía y desplazando bombas de achique. En esta localización reside Pauli Ramírez, cerca de la conexión con la Vía Verde, y advierte de que “como sea igual que los días atrás”, en alusión a la potencia de las precipitaciones, “se va a inundar la calle”, como ocurrió a final de enero, con imágenes impactantes ya que, subraya, “las cunetas no están limpias”, aunque, al mismo tiempo, puntualiza que “se han hecho casas donde no se tenía que hacer”. Relata que hasta los propios vehículos “se quedan” en las zanjas laterales cuando irrumpen avalanchas de agua.

Hasta ahora, las viviendas han contenido el caudal

Hasta ahora, las consecuencias en La Torca, en los últimos días, han devenido en el deterioro de tejados, si bien las propias casas han contenido el acceso del caudal. En la entrada de su vivienda, este vecino ha canalizado las cunetas “con tuberías grandes de cemento”, aparte de construir un pronunciado desnivel. Finalmente, reclamando más atención y actuaciones en esta zona, significa que “desde la pandemia, se ha masificado y aquí vive mucha gente” mientras “hay mucha estrechez y el agua se come la calle”, concluye, “hasta quedarnos incomunicados” y derivar la circulación por el Camino Viejo de Rute.

Junto a Las Vegas o los sectores aledaños al Puente de Cabra y al Puente de Córdoba, otro punto sensible es Campo de Aras y Cristo Marroquí. Precisamente en el Cristo Marroquí, en dirección al Contadero, habita José Antonio Martínez, quien también regenta, con otro autónomo, un taller de chapa y pintura del ámbito de la automoción. Sobre todo, lamenta los apagones de los últimos días, “que nos tiramos tres o cuatro horas sin luz”, con los evidentes perjuicios en su negocio y en empresas de grandes dimensiones como Efficold o Bronpi. En su vivienda, en previsión del inminente temporal de agua y viento, ha optado por retirar “todo lo que se pueda volar” y, paralelamente, recomienda que “los árboles tenían que talarlos” ya que “el otro día ya se cayeron uno o dos”, en el trayecto hacia la carretera del Calvario, cerca de la nueva rotonda. Del mismo modo, asegura que “no han limpiado ninguna cuneta”, más allá de las existentes alrededor de la mencionada glorieta. Frente a otras opiniones, afirma que “estamos en invierno y es normal que llueva, lo que no es normal es que nos tiremos diez años sin agua” y evoca que, en la mitad del siglo XX, “España se tiró inundada bastante tiempo”, testimoniando que, con anterioridad a la construcción de la autovía A-45, “venía la riada y, en la casa de mi madre, llegaba a un metro el agua”. En definitiva, a salvo de destrozos y efectos negativos, considera que “está lloviendo bien”.

La crecida del río Anzur amenaza varias viviendas

Y, entre Lucena y la aldea de Jauja, a dos kilómetros de La Camila, emerge Los Piedros, donde coexisten varias casas. Miguel Algar y su familia han combinado en estos días la limpieza de su inmueble, después de la crecida del río Anzur, el pasado viernes, y “la preparación para que no entre más”, empleando puertas reforzadas, ladrillos y otros materiales consistentes

Describe que, en este emplazamiento, de alto impacto de las inundaciones porque “está pegado a la orilla del río”, cada lustro se registran importantes riadas, rememorando, por ejemplo, un último episodio, tras el desbordamiento de un arroyo, que ocasionó el ascenso del agua “hasta dos metros”.

“Vamos a ver si tenemos suerte y no entra esta vez”, expresa Miguel, quien aclara que “nosotros pasamos el día allí, pero no dormimos”, aunque hay dos familias que viven permanentemente. Sí asevera que “lo que está cayendo ahora no es normal”.

Por último, asume que “hay poca solución” puesto que “no hay presa en la parte de arriba del río”. Como actuaciones de prevención sí apunta al adecentamiento del arroyo que conecta con la finca de Los Dávalos.

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