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Segunda fase

Los ayuntamientos de Córdoba empiezan a retirar el amianto de sus edificios públicos

La Diputación subvenciona los censos y los proyectos para eliminar el material, que supondrán un gasto de 1,8 millones de euros en 43 municipios

Trabajadores retirando amianto

Trabajadores retirando amianto / Istock

Rafael Verdú

Rafael Verdú

Córdoba

Retirar el amianto de cualquier edificio no es fácil ni barato, pero es obligatorio desde hace cuatro años. Una ley estatal exige a los ayuntamientos de todo el país que realicen un censo de las instalaciones donde existe este material, para posteriormente proceder a su retirada en los edificios públicos antes de 2028.

Los catálogos de los edificios de la provincia de Córdoba con presencia de amianto ya existen, aunque no sean más que una aproximación, dadas las dificultades de conocer a ciencia cierta dónde se usó este material en viviendas o locales particulares. Pero al menos incluyen las instalaciones municipales, tal como ha detallado este martes el presidente de la Diputación Provincial, Salvador Fuentes.

La elaboración de esos censos, uno por cada municipio, fue posible entre 2024 y 2025 precisamente gracias a las subvenciones de la institución, que cubrió la mayor parte del coste de los estudios. Se necesitaron 315.000 euros de una partida reservada de medio millón, que se repartió entre los 75 municipios que así lo solicitaron. Algunos de ellos, como el de Lucena, revelaron la posible presencia de este peligroso material en nada menos que 24.000 edificaciones, aunque las de titularidad municipal son sólo un puñado de ellas.

A por la segunda fase: retirar el amianto

Ahora el proceso está ya en su segunda fase, que comporta los estudios y las obras necesarias para la recogida y el traslado del amianto. Es un procedimiento mucho más caro y hay municipios pequeños que deben invertir en ello hasta 140.000 euros, una cantidad inasumible con los recursos propios de ayuntamientos de escasa población. Por ello la Diputación también colabora en la retirada del producto, subvencionando hasta la mitad de los costes con un tope de 40.000 euros por municipio.

A la convocatoria han acudido, según ha explicado Fuentes, 49 municipios de los 75 que elaboraron su censo con anterioridad. Los demás puede que no tuvieran edificios con amianto o que hayan optado por otras alternativas. De todos esos proyectos, 43 ya están aprobados y pagados, mientras que los restantes se encuentran en distintas fases. En su conjunto, estos municipios van a invertir 1,8 millones de euros para retirar el material de sus edificios públicos, incluyendo las subvenciones de la Diputación.

Salvador Fuentes presenta los planes para retirar el amianto en 43 municipios cordobeses.

Salvador Fuentes presenta los planes para retirar el amianto en 43 municipios cordobeses. / CÓRDOBA

Hay una decena de municipios que tendrán que gastar en torno a los 80.000 euros para cumplir con la norma mientras que en otros casos los proyectos son más asumibles y no pasan de los 10.000 euros. Todo depende de lo que en su día hicieran los ayuntamientos en los edificios de su incumbencia, que incluyen almacenes, vestuarios, cementerios, depósitos de agua y hasta un par de plazas de toros.

¿Qué es el amianto?

El amianto en realidad un grupo de minerales naturales que se presentan en forma de fibras, también conocidos como asbestos. Por sus propiedades (aguantan bien el calor y la tensión), han sido muy utilizados en la construcción y otros sectores como la automoción; de hecho, se siguen usando. Según la Organización Mundial de la Salud, "todas las formas de amianto causan diversos tipos de cáncer y enfermedades respiratorias crónicas".

Los problemas para la salud de quienes estén en contacto con el amianto derivan del deterioro del material una vez pasada su vida útil o por determinadas condiciones. En esos casos, las fibras de que está compuesto pueden quedar suspendidas en el aire y ser inhaladas por cualquier que se encuentre cerca, provocando enfermedades como la asbestosis o el cáncer de pulmón. Por eso su retirada es peligrosa a la vez que costosa, ya que sólo pueden llevarla a cabo operadores autorizados.

También suele usarse el término uralita para referirse al amianto, aunque son materiales diferentes. La uralita es un fibrocemento, que como su nombre indica está formado por un compuesto de cemento y materiales fibrosos que solían ser algún tipo de amianto. Hace más de 20 años que no se emplea en la construcción en España, pero sigue estando presente en miles de edificios, ya que su uso fue muy común en el pasado.

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