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Una semana de la tragedia

Una misa multitudinaria en Adamuz despide a las víctimas del accidente ferroviario de Córdoba

El obispo agradece a los "buenos samaritanos" su trabajo para rescatar a los heridos cuando se cumple una semana del siniestro

Misa funeral por la tragedia en Adamuz

Manuel Murillo

Rafael Verdú

Rafael Verdú

Adamuz

El obispo de Córdoba, Jesús Fernández, ha oficiado este domingo una misa en Adamuz en recuerdo de las víctimas del accidente de trenes que ha causado 45 víctimas mortales, justo en el día en que se cumple una semana desde el trágico siniestro. La ceremonia se ha celebrado en la caseta municipal de Adamuz, completamente llena, con la asistencia de unas 700 personas, aunque muchas tuvieron que presenciar el acto desde las puertas y zonas exteriores ante la afluencia de público. También se contó con la asistencia de autoridades civiles y militares, que al término de la misa depositaron una corona de flores en el lugar del accidente.

Ha sido una mañana triste y fría. Mientras los operarios continuaban los trabajos sobre la vía férrea, los vecinos de Adamuz se acercaban hasta la caseta municipal para el oficio. El obispo ha recordado a las víctimas del accidente, así como a sus familias y a todos los que han trabajado para atender a los heridos y las fuerzas de seguridad.

Jesús Fernández ha recordado la parábola del buen samaritano que aparece en el Evangelio de Lucas, según la cual un hombre de Samaria atendió a un hombre herido sin preocuparse por su condición. Eso mismo hicieron los vecinos de Adamuz el día del accidente, cuando acudieron rápido hasta el lugar del accidente para prestar los primeros auxilios e intentar rescatar a los heridos.

Los adamuceños fueron, en palabras del obispo, "buenos samaritanos que rescataron a los heridos de los vagones y organizaron el operativo. Dios estaba allí". Fernández ha recordado además que "el prójimo es aquel que practica la misericordia".

Al comienzo de su homilía, ha señalado que en esa "noche oscura y trágica" que "llenó de dolor y consternación a sus familias", en un incidente ferroviario en el que hasta 45 de ellas "nunca llegaron al destino buscado".

Asimismo, ha apostillado que "la preocupación" por la recuperación de los heridos de distinta gravedad "continúa", al tiempo que ha explicado que "todo este pueblo de Adamuz y el vecino de Villafranca, toda Andalucía y toda España ha quedado sumida a la tristeza". En este sentido, ha indicado que, "aunque nos resulta imposible vivir plenamente" tras el "gran dolor causado por le trágico accidente" y ante la "tristeza y perplejidad que nos embarga".

El obispo ha recordado esa noche "oscura y trágica" en la que varios cientos de personas emprendieron un viaje en direcciones opuestas, señalando que "45 de ellas nunca llegaron al destino buscado. Su trágica muerte llenó de dolor a sus familias y de consternación a toda España. Otras resultaron heridas de distinta gravedad", y "la preocupación por su recuperación, continúa".

Para la ceremonia se ha trasladado hasta la caseta municipal la imagen de la Virgen del Sol, patrona de Adamuz, que volverá después a su templo. Un sacerdote avisó a los asistentes antes de la ceremonia para que no se realizaran muestras de fervor a la talla, muy querida en el pueblo. Se guardó en todo momento un silencio respetuoso.

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