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Tras el trágico suceso

El obispo de Córdoba, Jesús Fernández, visita Adamuz tras el accidente ferroviario y acompaña a las víctimas y a sus familias

Recorre los espacios habilitados para la atención a heridos y destaca la respuesta solidaria del municipio

El obispo de Córdoba (izq) visita Adamuz tras la tragedia ferroviaria ocurrida en la localidad.

El obispo de Córdoba (izq) visita Adamuz tras la tragedia ferroviaria ocurrida en la localidad. / Manuel Murillo

Diario CÓRDOBA

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Córdoba

El obispo de Córdoba se ha desplazado a Adamuz tras el grave accidente ferroviario ocurrido en la tarde del domingo 18 de enero, con el objetivo de acompañar a las víctimas, a sus familias y a los vecinos del municipio. Durante su visita, conoció de primera mano el dispositivo de atención desplegado y trasladó un mensaje de cercanía a las personas afectadas por el siniestro.

Durante su estancia en la localidad, el obispo visitó el pabellón municipal y el hogar del pensionista, espacios habilitados para la atención sanitaria y social a los heridos y familiares. En estos lugares pudo comprobar el trabajo coordinado de personal sanitario, voluntarios de Cruz Roja y servicios de emergencia, que permanecieron activos desde las primeras horas tras el accidente.

El responsable diocesano puso a disposición de las autoridades y de las familias cualquier recurso necesario, subrayando la importancia del acompañamiento humano y psicológico en situaciones de duelo y conmoción colectiva.

Reconocimiento a la respuesta del pueblo

En sus palabras, el obispo destacó la respuesta solidaria de Adamuz, resaltando la implicación de vecinos y colectivos locales desde el primer momento. La parroquia de San Andrés Apóstol y Cáritas parroquial mantuvieron sus puertas abiertas, mientras asociaciones y particulares colaboraron aportando alimentos, mantas, calefactores y apoyo logístico a los pasajeros afectados.

También puso en valor la labor de quienes ofrecieron alojamiento improvisado a personas ilesas que no pudieron continuar su viaje durante la noche del accidente.

El párroco de Adamuz, Rafael Prados, explicó que vivieron momentos de gran tensión emocional, con familiares buscando información sobre sus allegados y pasajeros en estado de shock. Según relató, fue necesaria la intervención de los servicios sanitarios ante desvanecimientos y crisis de ansiedad, lo que da cuenta de la dureza de las horas posteriores al siniestro.

El obispo escuchó de primera mano estos testimonios y trasladó su apoyo tanto a los afectados como a quienes participaron en las labores de atención y auxilio.

Coordinación

La visita también sirvió para valorar la coordinación con los hospitales de Córdoba capital, que activaron protocolos de emergencia para atender a los heridos trasladados desde el lugar del accidente. Desde la diócesis se destacó la rápida respuesta de los servicios públicos y sanitarios ante una situación de extrema gravedad.

La presencia del obispo en Adamuz se enmarca en un gesto de cercanía institucional y acompañamiento humano en uno de los momentos más difíciles vividos recientemente por la localidad y por la provincia de Córdoba. Su visita se suma a las muestras de apoyo recibidas por el municipio tras una tragedia que ha dejado una profunda huella en la comunidad.

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