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Energía

Del estiércol a los gasoductos: el impulso del biogás en Córdoba

La provincia concentra 18 proyectos ligados al biometano, motivados por la crisis energética y los planes de la UE, mientras crece la oposición en varios municipios

Tuberías de extracción de biogás en el vertedero de la planta de tratamiento de la Diputación en Montalbán.

Tuberías de extracción de biogás en el vertedero de la planta de tratamiento de la Diputación en Montalbán. / Manuel Murillo

Rafael Verdú

Rafael Verdú

Córdoba

Las plantas de biogás son el último paso —por ahora— de la transición hacia las energías renovables. La tecnología no es en absoluto nueva: el primer biorreactor se levantó a mediados del siglo XIX en la India, donde no debía faltar la materia prima a base de bosta de vaca y otras inmundicias. A partir de la crisis energética de los años 70, esta forma de obtener combustible comenzó a despertar el interés de los científicos y especialistas. Hoy las cosas han cambiado mucho, pero la fuente de los generadores sigue siendo la misma: residuos orgánicos procedentes de la actividad humana, esencialmente la agricultura y la ganadería.

Actualmente hay en desarrollo 18 proyectos de plantas de biogás en la provincia, de acuerdo con los datos facilitados a este medio por la Junta de Andalucía, que gestiona los permisos. Si todos llegan a buen puerto, supondrá un enorme salto en la producción energética a través de este recurso, ya que ahora mismo sólo hay activos tres biorreactores, ninguno de ellos independiente. Son los ubicados en la fábrica de Covap en Pozoblanco, que se abastece desechos de la ganadería; la de Epremasa en Montalbán, para uso propio en su planta de tratamiento a donde llegan las basuras de media provincia, y la de Emacsa en Las Golondrinas, que reutiliza en parte los residuos de su gran depuradora.

Estos 18 proyectos suman una inversión global de 307,6 millones de euros y una capacidad de tratamiento de 3,1 millones de toneladas de biomasa. Es una cantidad fabulosa, equivalente al peso de 70.000 camiones de gran tonelaje cargados hasta los topes. Probablemente, no somos conscientes de la cantidad de residuos que generamos. Un ejemplo: por cada kilo de aceite de oliva se generan cuatro de alperujo que hay que tratar en algún sitio.

Capacidad para reciclar toda la biomasa

Estas nuevas plantas, casi todas privadas, podrían dar salida a toda la biomasa que se genera en la provincia de Córdoba en un año, estimada (según la Hoja de Ruta del Biogás de la Junta) en casi dos millones de toneladas sólo en la agricultura y la ganadería intensiva; más de 1,2 millones de toneladas de alperujo; y todo lo que sale de los núcleos urbanos, los bosques, la industria o las estaciones de tratamiento de aguas.

En apenas un año se han triplicado los proyectos en tramitación. En enero de 2025 en los despachos se movían los expedientes de seis proyectos, aunque había 15 en cartera que ya se han activado. Las administraciones tienen prisa por construir biorreactores a partir de la guerra de Ucrania, que desde 2022 ha alterado el acceso a este combustible que se obtenía casi siempre de Rusia.

Polo verde de Covap, con la planta de biogas a la izquierda de la imagen.

Polo verde de Covap, con la planta de biogas a la izquierda de la imagen. / CÓRDOBA

Ahora, la UE quiere duplicar la producción de biometano hasta 2030 (según los planes de la Comisión Europea), un objetivo muy ambicioso que, de cumplirse, sustituirá el actual 20% de las importaciones de gas natural desde yacimientos rusos. España va más allá y quiere multiplicar por cuatro su producción también en 2030, de acuerdo con la Hoja de Ruta aprobada por el Consejo de Ministros en 201. Andalucía, por su parte, está muy retrasada ya que sólo cuenta con 21 plantas de biogás, todas para generación eléctrica (es decir, no comercializan el gas en sí). Dos de ellas están en Córdoba capital y en Montalbán, a las que hay que sumar el polo de renovables de Covap, que dispone de su propia planta. La Hoja de Ruta del Biogás propia de la Junta pretende dar la vuelta a esta situación y para 2030 plantea entre 70 y 90 biorreactores en funcionamiento, de los que la mitad tendrían capacidad para hacer biometano.

Biogás y biometano: parecidos pero diferentes

A nivel molecular el biometano es idéntico al gas natural. Lo único que cambia es su forma de obtenerlo: mediante pozos de extracción o aprovechando los residuos orgánicos. El primero es un recurso fósil y como tal se agotará tarde o temprano; el segundo es virtualmente infinito, o dicho en la terminología actual, renovable.

Biogás y biometano son sustancias parecidas pero no idénticas. El biogás está compuesto en su mayor parte de metano en una proporción que oscila entre el 55% y el 65% con abundante dióxido de carbono, más una parte insignificante de otros elementos. Esa fórmula presenta un problema: no puede distribuirse en gasoductos dado que el CO2 no sirve para nada. Ese biogás se utiliza para quemarlo en el propio punto de producción y mediante esa combustión se puede obtener electricidad con métodos convencionales. La energía resultante se aprovecha en la planta (como ocurre en las tres que funcionan en Córdoba) o puede volcarse a la red (como en las centrales de gas).

La tecnología actual permite refinar el biogás para eliminar casi todo el C02 y obtener concentraciones de metano del 98% o más. En esas condiciones se puede transportar a través de gasoductos en lugar de consumirlo en la fábrica.

Mapa de gasoductos en la comunidad autónoma elaborado por la Junta; Córdoba está en el centro de la red.

Mapa de gasoductos en la comunidad autónoma elaborado por la Junta; Córdoba está en el centro de la red. / CÓRDOBA

Córdoba tiene una infraestructura gasista potente oculta bajo tierra. Por la provincia discurren cuatro grandes gasoductos con cientos de kilómetros, según el mapa de infraestructuras de Enagás, empresa que gestiona el sistema gasista de todo el país. Todas las plantas de biogás o biometano previstas en Córdoba están situadas cerca de alguno de estos gasoductos. También están en comarcas con amplios recursos agroindustriales, de modo que dispondrán tanto de la materia prima como de la infraestructura necesaria para evacuar el biometano. Es la ecuación ideal, o casi.

Ecologistas y sociedad

No ocurre lo mismo en otros puntos del país. En algunas zonas se han diseñado plantas de biogás donde no hay biomasa suficiente, lo que obligará a fabricarla en el sitio o, peor aún, a transportarla con camiones desde kilómetros de distancia. Esa es una de las críticas de Ecologistas en Acción, que también piensan que el modelo peca de un exceso de liberalismo. En un análisis de 2024, el colectivo verde critica que la construcción de plantas de biogás se ha dejado en manos de grandes conglomerados empresariales que buscan únicamente el beneficio económico y no el ambiental. No se oponen a los biorreactores, especialmente los que generan biometano, pero entienden que en el modelo actual «la sostenibilidad pasa a ser una excusa, un pretexto para aumentar sus beneficios».

Una tecnología tan innovadora ha generado ya un amplio rechazo en municipios donde están planificadas algunas de estas plantas. Espejo piensa modificar sus normas urbanísticas para impedir la instalación de un reactor de biogás en su término. En Castro del Río los vecinos se han manifestado para exigir la suspensión de cualquier licencia. Baena ha suspendido la tramitación iniciada por una empresa energética hasta que la Junta decida sobre el asunto. En Cabra todos los partidos han apoyado suspender cualquier licencia no ya de plantas de biogás, sino de cualquier fuente de energía renovable. En Palma del Río, donde se han recibido cinco solicitudes (en la Junta solo se tramitan tres ahora mismo), el equipo de gobierno ya ha dicho que está en contra de todas. Fuente Carreteros no quiere biogás en su término, pero tampoco en el de sus vecinos de Écija. Hasta el Ayuntamiento de Pozoblanco, que ya tiene una central de biogás en su núcleo, alegó para que sus paisanos de Dos Torres no tengan lo mismo.

Las instalaciones, cerca de la biomasa

Todos los proyectos de plantas de biogás y biometano actualmente en tramitación se ubicarán en zonas con una economía basada en la agricultura, g anadería y agroindustria, lo que facilita el acceso al combustible, la biomasa. Según la información actualizada de la Junta de Andalucía, están en Pozoblanco (2), Espejo, Dos Torres, Puente Genil (2), Bujalance, Montalbán, Belmez, Baena, Pedro Abad, Cabra (2), Palma del Río (3), Castro del Río y Fuente Obejuna.

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