A juicio
Piden 29 años de cárcel por asestar 24 puñaladas con un destornillador a su pareja en Pozoblanco
La agresión tuvo lugar en presencia de la hija menor, en agosto de 2023 en el camping, y la víctima sufre una incapacidad permanente como consecuencia de las heridas

Lugar donde se produjo la agresión en el camping de Pozoblanco. / Rafael Sánchez

El acusado de asestar, supuestamente, 24 puñaladas con un destornillador a su pareja en el camping de Pozoblanco (Córdoba) se enfrenta a una petición de 29 años de cárcel, planteada por la acusación particular, y de 28 años de privación de libertad si se atiende a las conclusiones provisionales del ministerio fiscal. Los hechos ocurrieron en agosto de 2023 y serán juzgados próximamente por la Audiencia provincial de Córdoba.
Ambas acusaciones atribuyen al procesado la presunta comisión de un asesinato en grado de tentativa; tres delitos de malos tratos, uno de ellos contra su hija menor de edad; un delito de malos tratos habituales en el ámbito de la violencia sobre la mujer, unas lesiones con instrumento peligroso y amenazas (graves para la acusación particular). Ello, con las agravantes de parentesco y de discriminación por razón de género.
Cuchillos en el dormitorio
Los escritos de acusación recogen supuestos malos tratos y una amenaza que habrían sido previos al ataque en la piscina del camping. De este modo, la acusación particular describe que el encartado impuso un régimen de dominación y terror sobre su pareja, "sometiéndola a un estado de violencia física y psicológica sistemática y continuada". Esa violencia habría incluido palizas en el domicilio familiar, con golpes dirigidos preferentemente a zonas no visibles con la ropa puesta, y un corte en un brazo, con un cuchillo de cocina, que requirió 10 puntos de sutura.
Detalla que el procesado tenía "celos patológicos" y llegó a colocar cuchillos en la habitación como una forma de amenaza latente hacia su pareja. A esto añade que "la reanudación del consumo de sustancias estupefacientes por parte del acusado no hizo más que intensificar esta espiral de violencia", y que la vida de las víctimas se convirtió "en un infierno diario".
La acusación particular relata, asimismo, que el día en que se produjo la agresión en el camping, antes de esto, "en un acto de humillación extrema y en presencia de su hija, obligó (a la perjudicada) a detener el vehículo en un camino apartado, la forzó a bajar y a arrodillarse ante él. En este simulacro de ejecución, le colocó un destornillador en el cuello y, mirándola, le espetó que la iba a matar".
24 puñaladas por todo el cuerpo
Ese día llegaron a la piscina del camping municipal de Pozoblanco, con su hija de 12 años de edad. En torno a las 13.00 horas, el acusado, supuestamente, cogió un destornillador de 21 centímetros de longitud del maletero y, "con la firme intención de acabar con la vida" de su pareja, aprovechando que ella caminaba delante, no se esperaba el ataque e iba con bolsas en la mano, se aproximó por detrás y le asestó 24 puñaladas por el cuerpo.
El procesado "únicamente cesó en su comportamiento cuando las personas que se encontraban en el lugar acudieron a auxiliar" a la mujer. Además, la acusación particular afirma que "sin mostrar el más mínimo atisbo de humanidad y mientras su pareja se desangraba en el suelo, agredió a su propia hija" cuando la niña intentó proteger a su madre, causándole una herida en un ojo.
Como consecuencia de la agresión, la mujer, que tenía 41 años de edad entonces, sufrió un neumotórax bilateral y laceraciones pulmonares, entre otras heridas. Además, mantiene un perjuicio estético ligero. Tras el ataque, precisó tratamiento médico y quirúrgico, y el periodo de estabilización se prolongó por 375 días. La perjudicada, que está siendo representada de oficio por Carlos Arias, decano del Colegio de la Abogacía de Córdoba, se encuentra en situación de incapacidad permanente como consecuencia de tales heridas.
44 años de alejamiento
De su parte, el acusado está en prisión provisional, dictada por el juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Pozoblanco. Como se indica, el fiscal ha solicitado que se le impongan un total de 28 años de prisión por estos hechos, en tanto que la acusación particular reclama 29 años.
Por otra parte, el ministerio público pide que se le inhabilite para el ejercicio de la patria potestad de su hija durante ocho años, que se le prive del derecho a la tenencia y porte de armas por 13 años; 44 años de alejamiento de su pareja, y nueve años de alejamiento de su hija; una indemnización de 100 euros para la menor y otra de 76.250 euros para la mujer, a la que se añadirá una tercera indemnización, a determinar, por las lesiones.
Segunda víctima de violencia machista
Como se recordará, esta presunta agresión machista tuvo lugar apenas un día después de que otra vecina de Pozoblanco, Juana Cepas, de 31 años de edad, fuera asesinada por su marido, de 39 años, con un arma de fuego.
El agresor se quitó la vida tras el crimen, que dejó a tres niñas huérfanas menores de edad.
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