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Curiosidades de la provincia

El pueblo de Córdoba que fue residencia de reyes y del Gran Capitán

Su situación estratégica lo convirtió en un valioso bastión defensivo en uno de los periodos más turbulentos de la historia

Imagen del municipio.

Imagen del municipio. / Córdoba

Manuel Á. Larrea

Manuel Á. Larrea

Córdoba

A medio camino entre Córdoba, Málaga y Granada, hay un pueblo de Córdoba que dio residencia a reyes y al Gran Capitán durante las campañas cristianas contra el reino nazarí de Granada. De hecho, existen documentos de enorme valor histórico que atestiguan esa presencia. Uno de ellos, una carta de Fernando II a Isabel la Católica:

“Mi señora.- Suplícola me haga saber como está, y esté muy alegre, que espero que nuestro Señor que pronto tengo de enviar a suplicar a vuestra Señora que venga a do estaremos con mucha alegría. A mi retentándome a la unimidad, que nunca pude dormir ésta noche de soledad, pero no oso pensar en cosa que parezca el rostro triste. Suplico a Vuestra Señora que me haga saber cómo están mis hijos. Beso sus manos. Nuestro Señor os guarde más que a todos”.

La carta, que a simple vista no parece revelar nada, está, sin embargo, firmada en un pueblo de Córdoba a 8 de abril de 1487. En la misiva, además, el rey pone al día a la reina sobre los últimos movimientos militares en Málaga y Granada.

¿Por qué este pueblo?

Pero, ¿por qué precisamente este municipio? Sin duda por su situación estratégica, entre provincias y cercano a la frontera con Granada. Los monarcas castellanos hicieron uso del castillo, probablemente de origen islámico y del que hoy solo queda un torreón, para alojarse temporalmente.

Vista de La Rambla.

Vista del municipio. / Córdoba

La localidad se convirtió, en aquellos turbulentos tiempos de conquistas, en un valioso bastión defensivo. Primero para los musulmanes y, tras la conquista cristiana, para los reinos que trataban de vencer a los nazaríes. Con ese fin, se mejoraron las estructuras militares del recinto.

Residencia real

Desde tiempos de Alfonso XI, en 1333, existen referencias documentales de la fortaleza. Entre sus muros pasaron los días Pedro I de Castilla, Enrique IV y los Reyes Católicos en varias ocasiones. Pero el castillo, y por tanto la localidad, también estuvo vinculado a otros personajes históricos como Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán.

De esta forma, esta fortaleza, situada en La Rambla, ha sido testigo de siglos de historia hasta convertirse en 2002 en el Museo de la Cerámica. Hoy en día se conserva su torreón, uno de los emblemas de la localidad.

Torreón del Castillo de La Rambla.

Torreón del Castillo de La Rambla. / Córdoba

Pero La Rambla no es solo su castillo. Sus raíces se hunden milenios atrás, en el yacimiento calcolítico de La Minilla, donde hace cuatro mil años ya se trabajaba la arcilla que hoy forma la identidad local y que, a través de la alfarería, ha dado notoriedad al pueblo.

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