Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Urbanismo

El Plan de Ordenación del Territorio reconoce el «déficit» en el uso del agua en Córdoba

Andalucía consume más agua de la que es capaz de ofrecer, una situación que sólo se sostiene por la sobreexplotación de las aguas superficiales y subterráneas, tal como indica el nuevo POTA

Embalse de La Breña.

Embalse de La Breña. / A. J. González

Rafael Verdú

Rafael Verdú

Córdoba

Hay un problema con el uso del agua tanto en Córdoba como en Andalucía. El Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA), un documento esencial en la planificación del territorio que está en fase de estudio y que podría estar listo en un año y medio, así lo reconoce. Pone en negro sobre blanco una realidad que puede agravarse en episodios de sequía prolongada como la que terminó hace tan sólo un par de años.

Se consume más agua de la que se «produce», por decirlo de algún modo. El POTA señala a las claras «el desequilibrio estructural entre la oferta y la demanda de agua», lo que viene a decir que gastamos más agua de la que deberíamos. No hay recursos para cubrir todas las peticiones a largo plazo, y no se trata de una situación coyuntural fruto de la sequía o del cambio climático; es un problema estructural, aunque con diferencias entre distintas zonas. En las áreas costeras, por la influencia del turismo, o donde abunda la agricultura intensiva, la demanda de agua es mucho mayor.

El POTA establece que «la demanda de agua en toda la región, con variaciones significativas entre áreas, ha superado la disponibilidad del recurso, creando un déficit estructural oculto por la sobreexplotación de aguas superficiales y subterráneas». En resumen: si todavía no estamos pasando sed es porque aguantan los embalses, ríos y acuíferos.

Un problema no sólo por la escasez de las lluvias

El «déficit» hídrico que padece la región no se debe solo a la escasez de precipitaciones anuales, aunque es parte de la ecuación. Según el POTA, que recoge datos de Aemet (Agencia Estatal de Meteorología), en Andalucía la lluvia se ha reducido en un 20% de media en los últimos años, mientras que las temperaturas han subido 1,5 grados en el termómetro.

Este déficit hídrico afecta ya tanto a los ecosistemas como al sector agrario, ya sean regadíos o ganadería extensiva. Un «porcentaje significativo» de los regadíos podrían estar en riesgo debido a la falta de agua, al igual que le ocurre a la ganadería extensiva por los problemas de abastecimiento de agua y forraje.

Algunas medidas para combatir la escasez

En esta situación, el POTA propone algunas medidas para combatir ese déficit hídrico que padece la región. Una de las más destacadas es «aplicar caudales ecológicos mínimos menos exigentes». Incluso en épocas de sequía extrema, la poca agua que quede en los pantanos debe servir no sólo para el abastecimiento humano, sino también para mantener un nivel mínimo en los ríos de los que se abastecen. El POTA plantea que ese régimen sea menor.

Hay más medidas a considerar, tanto en la parte de la oferta como en la demanda. En este último caso, se propone entre otras cuestiones «incrementar las restricciones para el regadío y otros usos agrícolas», siempre en caso de sequía, para lo que el POTA recuerda que la agricultura consume el 78% del agua disponible, según datos oficiales. También serían necesarias campañas de concienciación y reducir el volumen de agua suministrada.

CÓRDOBA Agricultura campo regadío margen izquierda olivar olivos plantones

Olivar en regadío en la zona del Bembézar. / AJGONZALEZ / COR

Las pérdidas de agua en la comunidad autónomas son las más altas del país, de acuerdo con el diagnóstico del POTA, y oscilan entre el 16% y el 50% según los municipios. Ello se debe a la antigüedad de las redes, cuya renovación requerirá de una fuerte inversión. La Diputación de Córdoba ya ha comenzado a actuar en este sentido para renovar las canalizaciones que parten del embalse de Iznájar, el mayor de Andalucía.

Inversiones

Estas inversiones necesarias deberían proceder de todas las administraciones, incluida la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), que gestiona los recursos de la mayor parte del territorio. En el Pacto Andaluz por el Agua, recuerda el POTA, la CHG destacaba la necesidad de invertir en torno a 1.200 millones de euros en toda la comunidad autónoma para «modernizar las infraestructuras hidráulicas en la región».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents