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Abrió su barra hace 60 años y hoy es una “experiencia gastronómica excelente”: así es ‘El Tomate’ en el pueblo cordobés de Bujalance

A lo largo de todos estos años sus mesas han visto pasar a políticos, toreros, actores y todo tipo de personas

Abrió su barra hace 60 años y hoy es “experiencia gastronómica excelente” así es ‘El Tomate’ en el pueblo cordobés de Bujalance

Abrió su barra hace 60 años y hoy es “experiencia gastronómica excelente” así es ‘El Tomate’ en el pueblo cordobés de Bujalance

Con permiso de todas las novedades gastronómicas que aparecen cada mes, pocas cosas hay más placenteras en el mundo que sentarse a comer en un lugar con más de 60 años de experiencia a sus espaldas. En la provincia de Córdoba uno de los nombres que encarna esa trayectoria es El Tomate en Bujalance.

Se trata de un negocio familiar que ha resistido décadas, generaciones y cambios de época sin perder su esencia, ni su clientela ni su manera de hacer las cosas.

De una taberna de barrio a un restaurante referente

El origen de El Tomate está en una humilde taberna-tienda de alimentación regentada por Manuel Tello y Francisca de la Rosa, donde no faltaban los barriles de vino y de vinagre. Con esfuerzo y constancia, aquel pequeño negocio fue evolucionando hasta que en 1985 pasó a convertirse formalmente en restaurante.

A lo largo de todos estos años sus mesas han visto pasar a políticos, toreros, actores y todo tipo de personas en un ambiente donde la cercanía siempre ha sido una de las señas de identidad del lugar.

El establecimiento sigue en manos de la familia: Alfonso Tello, hijo del fundador, está al frente de la sala, mientras que su esposa, Lola, lidera la cocina. Juntos forman el tándem que mantiene vivo el espíritu de El Tomate, combinando tradición, buen trato y una cocina con raíces claras en Córdoba.

“Todo exquisito, el trato perfecto”: lo que dicen quienes han comido allí

Algunos clientes destacan sin dudar la calidad del menú del día: platos como la paella, el lomo en salsa de almendras o la mousse de café reciben menciones especiales por su sabor y presentación. Otros ponen el foco en clásicos de la casa como el salmorejo, el flamenquín, el rabo, la mazamorra o las berenjenas, que aparecen una y otra vez en las reseñas.

Frases como “experiencia gastronómica excelente”, “trato inmejorable”, “todo perfecto” o “seguramente el mejor restaurante de Bujalance” se repiten de forma casi unánime.

Hay quien destaca la atención de Alfonso, describiéndolo como un anfitrión cercano, atento y cariñoso. Otros subrayan la buena relación calidad/precio, el ambiente familiar o la sensación de estar “como en casa”.

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