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Anuario Económico de Lucena

Motor del sur de España

La industria actual es fruto de la combinación de la raíz artesana con las demandas presentes

Un empleado de una fábrica de muebles de Lucena termina un pedido realizado.

Un empleado de una fábrica de muebles de Lucena termina un pedido realizado. / M.G.

Pedro Ortega

Secretario general de Amalu

Desde hace décadas, Lucena se ha consolidado como uno de los grandes motores industriales del sur de España, especialmente en el ámbito del mueble. Esta ciudad cordobesa ha sabido transformar sus raíces artesanas en una sólida industria moderna, capaz de competir, tanto en el mercado nacional como internacional, gracias a su capacidad de adaptación, su talento humano y una cultura empresarial basada en el esfuerzo, la innovación y la identidad colectiva.

A finales del siglo XX, Lucena ya contaba con un tejido empresarial notable en torno al mueble. Carpinterías familiares y pequeños talleres fueron creciendo, profesionalizándose y dando lugar a empresas que hoy se consideran pioneras en la industrialización del sector. Nombres como Andesa, Delgado y Ávila, Pineda y Ruiz, Elizana o Jiménez Viso fueron símbolo de esta transición, que durante los años 90 y principios de 2000 vivió su época dorada. Fue una etapa de expansión de mercado, en la que la producción se multiplicó y las marcas locales comenzaron a estar presentes en ferias de referencia nacional e internacional.

Cambio social y económico

Con el paso del tiempo, los cambios en los hábitos de consumo, la llegada de la globalización y el impacto de las nuevas tecnologías supusieron un punto de inflexión. Muchos modelos de negocio tuvieron que reinventarse. Lucena respondió a esta nueva realidad diversificando su producción. Surgieron nuevas especializaciones, como el mobiliario de baño, cocinas, tapicería o complementos decorativos, que hoy forman parte del sello identitario de la ciudad.

Adaptación. La industria del mueble lucentina se ha reconvertido después de años difíciles.

Adaptación. La industria del mueble lucentina se ha reconvertido después de años difíciles. / Manuel González

Empresas como Grupo Seys, Ruiz y Sánchez, Ávila Dos, Visobath, ACB Lacados, Dossia Complementos, Budia Design o P. Espejo, entre otras, son ejemplo de esta evolución. Han apostado por el diseño, la calidad, la personalización del producto y una estructura flexible orientada al cliente. Esto les ha permitido adaptarse a nichos de mercado cada vez más exigentes, manteniendo la esencia del trabajo artesanal, pero con una mirada innovadora y global.

Presente con impacto y futuro con proyección

Hoy, Lucena cuenta con más de un centenar de empresas vinculadas directa o indirectamente al sector del mueble, generando empleo para más de 1.200 trabajadores y más de 200 autónomos. Estos datos no solo reflejan el peso económico del sector, sino también su papel social como generador de empleo estable, especialmente en un entorno de interior.

En la década de 1990 y principios de 2000 se vivió una época dorada en la industria de la madera

Además, el sector ha potenciado su capacidad exportadora, con una presencia destacada en países europeos, como Alemania, Francia, Italia, Portugal o Reino Unido, y un crecimiento notable en mercados emergentes como Arabia Saudí, Qatar y algunos destinos estratégicos en África, como Marruecos, donde el mueble de Lucena se perfila como un mercado estratégico clave para los próximos años.

La formación como eje estratégico

Uno de los aspectos más destacados del momento actual es la apuesta por la formación y la cualificación profesional. Los empresarios del sector son cada vez más conscientes de la necesidad de alinear las competencias de los trabajadores con las demandas reales de la industria. En los últimos años, se ha experimentado un crecimiento significativo de la empleabilidad femenina, abriendo nuevas oportunidades para la mujer en un sector históricamente masculinizado. Además, la colaboración con entidades como el Centro de Excelencia Empresarial (Cemer) y la puesta en marcha de programas de Formación Profesional Dual y cursos especializados han permitido ofrecer una respuesta eficaz a la necesidad de oficios, como especialistas en controles numéricos y maquinaria industrial, técnicos en carpintería y montaje, pintores y aplicadores de acabados, tapiceros y especialistas en corte y costura y comerciales especializados en canal ‘contract’ y ‘retail’.

Especialización. El sector de la madera ha sido referente a nivel regional e incluso nacional.

Especialización. El sector de la madera ha sido referente a nivel regional e incluso nacional. / Manuel González

Todo ello contribuye a garantizar la continuidad generacional en los oficios tradicionales, pero también a modernizar los perfiles laborales en una industria en constante evolución.

La unión como valor diferenciador

Otro de los grandes activos de Lucena es su sentido de comunidad empresarial. La existencia de entidades como Amalu (Asociación de Fabricantes de Muebles de Lucena) ha sido clave para articular iniciativas comunes, como la asistencia conjunta a ferias de prestigio como Hábitat Valencia, donde los expositores lucentinos presentan su oferta agrupada bajo un mismo paraguas, potenciando así su imagen y capacidad de negociación.

Retos y oportunidades

En este contexto, se están diseñando espacios como zonas comunes de exposición, áreas de ‘networking’ y estands compartidos para pequeños fabricantes, con el objetivo de ofrecer visibilidad a todo el ecosistema del mueble de Lucena, desde las grandes marcas hasta los nuevos emprendedores.

Grupo Seys. Un operario de la firma dedicada a la fabricación de muebles remata un artículo.

Grupo Seys. Un operario de la firma dedicada a la fabricación de muebles remata un artículo. / Manuel González

De cara al futuro, los principales retos para el sector del mueble en Lucena son claros: la sostenibilidad y la economía circular, incorporando materiales reciclados, procesos menos contaminantes y productos duraderos; la digitalización, con la implantación de herramientas de gestión, producción y marketing que permitan optimizar recursos y mejorar la competitividad y el diseño como valor añadido, que permita ofrecer productos con identidad, funcionales y adaptados a nuevas formas de habitar los espacios.

1.200 trabajadores ejercen en el sector de la madera de Lucena, junto a más de 200 autónomos

Lucena, gracias a su historia, su capacidad de adaptación y su capital humano, está preparada para liderar esta nueva etapa. El sector del mueble, lejos de estancarse, sigue siendo motor económico, generador de empleo, promotor de innovación y reflejo del espíritu emprendedor que define a esta ciudad andaluza.

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