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Pueblos de Córdoba

El pueblo de Córdoba que estuvo separado por su propio 'muro de Berlín'

El muro no solo separaba dos localidades y marcaba distancias entre dos regímenes de gobierno; estuvo en pie 260 años y un portillo era el único espacio de conexión

El pueblo de Córdoba que estuvo separado por su propio 'muro de Berlín'

Diario CÓRDOBA

Manuel Á. Larrea

Manuel Á. Larrea

Córdoba

Durante siglos, el único punto de conexión entre las dos partes de un pueblo de Córdoba era un portillo a espaldas de una iglesia. Era un punto controlado a través del que se podían comunicar a uno y otro lado del muro que partía en dos la actual localidad. De algún modo, salvando las distancias, era una especie de 'muro de Berlín'. Aunque cabe decir que era más antiguo y duró mucho más que la barrera que separó Alemania durante la Guerra Fría.

El muro cordobés no solo separaba dos localidades, sino que servía también para marcar distancias entre dos regímenes de gobierno. Y, a la vez, era una línea defensiva ante posibles conflictos entre las poblaciones vecinas. Del muro no quedan restos hoy en día, pero sí una curiosa historia que dio origen a uno de los 77 municipios de Córdoba.

El levantamiento del muro

Hay que remontarse al siglo XV para entender la situación política que dio lugar al levantamiento del muro. A un lado, Torremilano, villa realenga dependiente de la corona; al norte del anterior, Torrefranca, poblado señorial bajo el poder de Santa Eufemia. En 1479, para defenderse de los intentos de anexión emprendidos por Gonzalo Mejía, señor de Santa Eufemia, los vecinos de Torremilano, municipio de casas señoriales fundado en torno a la torre, levantan una muralla que separa las plazas de ambas villas. Torrefranca, más pequeña que su vecina, se configura en torno a la plaza.

Plaza Mayor de la localidad, con la iglesia de la Asunción al frente y unos característicos soportales a la izquieda.

Plaza Mayor de la localidad, con la iglesia de la Asunción al frente y unos característicos soportales a la izquieda. / Junta de Andalucía

A muchos cordobeses probablemente no les suenen estos nombres. Ninguno aparece en el mapa de la provincia. Simplemente ya no existen. Los municipios quedaron fusionados por orden gubernamental en 1839, dando lugar a Dos Torres. A partir de entonces, dejó de existir cualquier distinción administrativa y jurídica. La separación física había desaparecido antes.

La caída del muro

El 4 de octubre de 1739, los alcaldes de Torremilano y Torrefranca se reunieron en el portillo tras la iglesia y alcanzaron el compromiso de echar abajo el muro que separaba ambos términos. Por entonces, la segunda seguía perteneciendo al conde de Santa Eufemia. Torremilano, que llegó a ser capital de la Siete Villas de Los Pedroches, y era hogar de gobernantes y corregidores, estaba en manos del marquesado de El Carpio. O lo que es lo mismo, del ducado de Alba.

Los municipios, independientes por entonces, cumplen el compromiso, que no solo era una traba para el comercio y las comunicaciones, sino que había supuesto una barrera para familias que permanecieron separadas durante 260 años. La curiosa historia forma parte del pasado de la provincia y ha sido objeto de investigación de historiadores.

Puente de Santa Ana, en Dos Torres.

Puente de Santa Ana, en Dos Torres. / Ayuntamiento de Dos Torres

Dos Torres existe desde hace 186 años. Actualmente, cuenta con alrededor de 2.300 habitantes y es un pequeño pueblo con encanto del norte de la provincia. Su atractivo reposa, en gran parte, en la monumental Plaza Mayor, donde se ubica el ayuntamiento y se alza la iglesia de la Asunción. Los soportales de la antigua cárcel, también en aquel espacio, son una muestra de la característica arquitectura, que mezcla estilos castellanos y andaluces, de esta localidad.

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