Reportaje
Montoro: Si tienes la medalla te salvas de La Diablilla
Niños y mayores disfrutan del día grande de las Fiestas de San Bartolomé

Córdoba

Tiene la costumbre de bajar desde la torre de la Iglesia de Montoro con la intención de martirizar a todos aquellos niños que no lleven puesta la medalla de San Bartolomé. La Diablilla, un ser de aspecto aterrador e intenciones siniestras, llega cada 23 de agosto a mediodía y se convierte en el principal atractivo (pese a su fealdad) de las fiestas patronales de la localidad del Alto Guadalquivir como manda la tradición, durante 24 horas. Pues es el 24 de agosto, según señalan las leyendas, el día en el que el diablo anda suelto.
El hecho de que sea San Bartolomé el patrón de la villa garantiza a los montoreños un salvoconducto ante la visita del maligno, puesto que una de las virtudes que el santo protector tiene es la capacidad de expulsar a los demonios y vencer al mal con el bien. Por eso, durante la presencia de La Diablilla en Montoro es fundamental lucir la medalla del patrón que es la única herramienta válida para evitar que las fechorías de la monstruosa figura nos afecten. Por esa razón eran normales los gritos nerviosos de los menores a mediodía de este viernes en la plaza del pueblo, a los que un mayor, para crear ambiente, advirtió: “Ya está allí, ya está allí”.

La Diablilla inicia su bajada desde el campanario. / CÓRDOBA
La bajada desde el campanario
La algarabía se desató apenas vieron aparecer por debajo de las campanas la figura rojiza del maléfico personaje al que no dudaron en gritar a coro: “¡que se tire, que se tire!" Después, una vez en el suelo, unos huyen, otros ríen nerviosos, otros muestran su medalla ante la frustración (fingida) de la funesta visitante. Durante 24 horas, la estrafalaria figura recorrerá el pueblo a la caza de aquel o aquella que haya osado salir de casa sin su escudo protector en forma de medalla.

La diablilla comprueba si nos niños tienen o no medalla de San Bartolomé. / CÓRDOBA
La tradición de la visita de la Diablilla a Montoro no se sabe exactamente a cuándo se remonta, pero en estos últimos tiempos su celebración se debe al trabajo conjunto de la Asociación Amigos de la Diabla y Antonio Simón Baltanás, que en 1996 consiguieron revitalizar la celebración, según ha explicado a este periódico la alcaldesa de Montoro, Lola Amo. La regidora ha explicado que estos promotores de la fiesta han hecho hoy una "entrega testimonial" del vestuario de La Diablilla, a modo de relevo para que la institución continúe con la tradición.
Una vez que La Diablilla se ha mezclado con la multitud, investigando quién tiene medalla y quién no, los menores que han conseguido burlarla y sus familias se entregan a la diversión en las numerosas actividades y atracciones montadas al efecto. La diversión, la música y la alegría, junto con la mano protectora de San Bartolomé conseguirán que el endiablado personaje desaparezca el sábado, sobre la misma hora, tras su infructuoso esfuerzo por implantar su voluntad.
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