Provincia

La Breña, un mar en la montaña

El primer fin de semana de la temporada de baño arranca con timidez debido a un tiempo nuboso

Así es la playa de La Breña

Manuel Murillo

Rafael Verdú

Rafael Verdú

Hay un Mediterráneo de bolsillo muy cerca, apenas a media hora de la capital cordobesa. Tiene casi lo mismo que hay en las costas andaluzas, pero a pequeña escala: arena, playa, barcos, chiringuitos, sol, bañistas, socorristas... y hasta una bandera azul que acredita la calidad de las aguas para el baño. Es la playa del pantano de La Breña, una de las pocas de interior que hay en Andalucía con el distintivo de su categoría. Este fin de semana ha sido el primero del verano en el que ha estado abierta para el público. 

El tiempo no ha acompañado este sábado. Ha sido un día más bien fresco, lo que ha retraído a la gente de acudir a este agradable rincón en plena Sierra Morena. Apenas un puñado de bañistas disfrutaban de sus tranquilas aguas, pero por lo general acude mucha más gente. Como explica Rafa, uno de los tres socorristas que cubren por turnos todas las jornadas hasta el mes de septiembre, "pueden venir unas 50 personas cada día". Lo confirma también la recepcionista del centro de actividades -en La Breña se pueden practicar numerosos deportes acuáticos-, quien recuerda que el viernes, debido a la retransmisión del partido de fútbol de España contra Alemania, la playa se quedó completamente vacía a primera hora de la tarde. "Está siendo un verano atípico", apunta. 

Sorprende además que el público que acude a La Breña procede de varios puntos no solo de la provincia cordobesa, sino incluso de las limítrofes. "El otro día vino una familia de Coria, que tienen las playas de Huelva más cerca", aclara el socorrista en día de poco ajetreo. Tampoco suelen ser los vecinos de la cercana localidad de Almodóvar, que según Rafa "prefieren la piscina local". Tal vez sea porque ya conocen el paraje, al que se llega con fácil acceso en coche. Desde el aparcamiento solo hay que caminar unos pocos metros en una suave bajada hasta llegar a la playa en sí, formada por unos 50 metros lineales de arena. Hay además varios pantalanes para el amarre de barcos de pequeño calado, tanto para el disfrute y el ocio como para la pesca. Que por cierto está prohibida en la zona de baño acotada. 

Un paseo en barco

Un grupo de nueve amigos lo tenían todo preparado para disfrutar de una de esas actividades que solo se pueden disfrutar en La Breña: un paseo en un barco solar (que también existe en el Bembézar) por el interior del pantano. La nave es pequeña, artesanal, pero es cómoda y dispone de mesas como en una terraza. Es ideal para pasar un rato con amigos y celebrar una pequeña fiesta, ya que los paseos suelen durar entre una y dos horas. 

"Venimos la mitad de Córdoba de capital y la mitad de aquí del pueblo, y otro de Bilbao", aseguraba un miembro del grupo. Llevaban todo lo necesario para hacer el almuerzo en el barco, incluso una barbacoa portátil, aparte de las neveras cargadas de cerveza. Como en un perol en la Sierra, pero en medio del agua. "Para irnos a otro sitio, mejor lo hacemos aquí", declaraban sonrientes. 

Fabricación artesanal

El capitán y propietario del barco, José María, explicaba que ha construido el buque con sus propias manos, excepto el casco que es de fibra de vidrio. "Ya necesita algún arreglo", apuntaba. Sigue funcionando sin problemas gracias a sus paneles solares que, además, aportan sombra a la cubierta. E incluso si no hay demasiado sol, como en este primer sábado del verano, el barco se lanza a las aguas del pantano gracias a sus baterías ya completamente llenas. 

La mejor época para realizar un paseo por las tranquilas aguas de La Breña, un pantano que regula el Guadiato justo antes de su desembocadura en el Guadalquivir, es la primavera, según la opinión de José María. Sin embargo, la mayor afluencia llega durante el verano que acaba de comenzar. Siempre y cuando el tiempo acompañe.