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REPORTAJE

El Cristo de Hernán Cortés

Un manuscrito de la Biblioteca Nacional fechado en 1695 reafirma la vinculación del Señor de Zacatecas de Montilla con el principal artífice de la denominada «conquista de México»

Martes Santo: El crucificado celebra estación de penitencia en Montilla junto a la Virgen del Socorro. JOSÉ ANTONIO AGUILAR

El Cristo de Zacatecas, la singular imagen que llegó a Montilla en 1576 de la mano de Andrés de Mesa y que está considerada como uno de los mejores exponentes de la imaginería novohispana, sigue deparando sorpresas pese a atesorar más de cuatro siglos de historia.

El historiador montillano Antonio Luis Jiménez Barranco, uno de los mayores especialistas en esta escultura construida en madera de colorín, cañeja de maíz y papel amate, ha localizado en la Biblioteca Nacional un manuscrito del siglo XVII que reafirma la vinculación del crucificado con Hernán Cortés, principal artífice de la denominada «conquista de México».

El documento, fechado en Montilla el 29 de octubre de 1695, ofrece información sobre la «hidalguía y limpieza de sangre» de Inés María Cortés de Mesa, a instancia de su marido, Luis de Cárdenas y Eslava, vecino de la localidad sevillana de Écija.

Imagen emblemática: La imagen llegó a Montilla en el año 1576.

«Para realizar la genealogía de Inés María Cortés de Mesa, su esposo solicita al corregidor de Montilla un proceso informativo en el que varios testigos declaran sobre los orígenes familiares de la mujer, que era hija natural de Andrés Cortés de Mesa», detalla Jiménez, quien resalta la importancia del manuscrito por cuanto representa «el único testimonio documental que afirma fehacientemente el parentesco directo de Francisca Cortés con el conquistador de México».

Tal afirmación es certificada, además, por las más altas autoridades locales, civiles, judiciales, religiosas e inquisitoriales que forman parte del proceso, junto a otros vecinos de edades comprendidas entre los 58 y los 84 años, lo que, a juicio de Antonio Luis Jiménez, «supone un refrendo institucional y moral a todo el procedimiento».

En efecto, el manuscrito confirma que Francisca Cortés, esposa de Andrés de Mesa, «fue, por línea recta, nieta del señor Hernán Cortés», tal y como declaran varios testigos del proceso, entre los que destacan Baltasar Enríquez y Arana, abogado de la Real Chancillería de Granada, además de alguacil mayor del Santo Oficio.

Documentación histórica: El investigador montillano Antonio Luis Jiménez, en el archivo de la parroquia de Santiago.

Junto al anterior, también intervienen en el procedimiento Antonio de Aguayo y Aguilar, comisario del Santo Oficio y vicario de las iglesias de Montilla, y el presbítero Antonio de Toro, quien aseguró «haber oído decir a muchas personas ancianas y noticiosas» la relación directa de parentesco entre Francisca Cortés y Hernán Cortés. Así lo constata también Jerónimo de la Fuente, contador mayor de la Casa y Estado del marqués de Priego y duque de Feria, además de alférez mayor del Cabildo de Montilla, que rememora que Andrés de Mesa y Francisca Cortés «vinieron de las Indias y trajeron una imagen de un Santo Christo Cruzificado, que está en la Iglesia de la Vera Cruz y llaman la imagen de los Corteses y la dicha familia la ha sacado siempre en las procesiones de Jueves Santo».

En efecto, el Cristo de Zacatecas, que en la actualidad recibe culto en la parroquia de Santiago Apóstol y sale el Martes Santo, fue donado a la cofradía de la Vera Cruz por el montillano Andrés de Mesa y por su esposa en 1576 y, en ese momento, pasó a presidir el altar mayor de la desaparecida ermita de la Vera Cruz, uno de los templos más antiguos de Montilla, ubicado en la cumbre de la Cuesta del Silencio, junto al Colegio Salesiano y la muralla del castillo donde nació El Gran Capitán en 1453. 

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