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Audiencia Provincial

Crimen de Rute: la Fiscalía confirma en sus conclusiones un delito de maltrato habitual

El hermano de la víctima declara que tuvo constancia de los primeros malos tratos en el año 2011 | El jurado popular deberá tomar una decisión este miércoles

El acusado del crimen de Rute, de espaldas, durante el juicio. A. J. GONZÁLEZ

La Fiscalía de Córdoba ha confirmado la inclusión en sus conclusiones del delito de maltrato habitual, como ya se dejó caer ayer, por el crimen de Rute cometido en el verano del 2019, cuando el acusado mató a martillazos a su esposa en la madrugada del 2 de julio. Tanto acusación como defensa han mostrado su acuerdo con estas. 

En la segunda jornada de juicio, celebrado en la Audiencia Provincial, tras escuchar las declaraciones de los agentes de la autoridad participantes en el caso y del hermano de la víctima, el Ministerio Fiscal ha presentado las modificaciones de su informe al jurado popular, que deberá tomar este miércoles una decisión. El cambio respecto a las conclusiones previas también informa de la intención del acusado de poner todo su patrimonio a disposición de los perjudicados.

Un "estado de tensión enorme"

El hermano de la víctima tuvo constancia de los primeros maltratos en el año 2011, según ha expuesto este martes durante el proceso judicial. Eso provocó, como ha explicado, un "estado de tensión enorme" en ella. Tras una primera separación y un paso de meses por Granada, su hermana volvió a Rute y retomó la relación. En ese tiempo que había pasado junto a ella, el hermano le apoyó para que acudiera al Instituto Andaluz de la Mujer en busca de ayuda.

El matrimonio dio de nuevo un giro en abril del 2019, cuando la víctima pidió trabajo a su hermano. Vivía, según él, una "situación insostenible" y decidió separarse. "Veía escape en el trabajo, iba a poder hacer su vida por su cuenta", cuenta. El hermano ha negado que ella le reconociera malos tratos físicos, pero ha dejado caer que acudió "varias veces al hospital porque se había caído por las escaleras". Las agresiones de las que tuvo constancia eran verbales, con desprecios y amenazas.

El último día que la vieron con vida comieron junto al padre de ambos y con sus hijos en Granada, pero el acusado "no paraba de llamarla". Según la reconstrucción de los hechos, practicada por la Guardia Civil, ella se dirigió de Loja a Rute ese mismo día. Allí se encontró, al llegar a casa, con su marido. Tuvieron "una fuerte discusión delante de los niños", como ha precisado el hermano, que supo de esta mediante una llamada realizada posteriormente. La conversación entre hermanos quedó grabada gracias a una aplicación móvil que utilizaban.

El "ciclo de la violencia de género"

La declaración de un detective y perito de la Guardia Civil, que trazó los movimientos del autor de los hechos y de la víctima a través de la señal móvil, ha servido para precisar qué ocurrió aquella trágica noche. El teléfono del procesado aparece entre las 20.21 y las 22.46 horas en Rute. Un repetidor junto al domicilio capta su señal. Coincide, además, con la declaración de los vecinos, que lo vieron salir sobre esa hora.

Se queda un tiempo en la localidad y, luego, se dirige a Iznájar, donde también pasa un rato. Regresa entre las 23.08 y las 1.06 horas y, hasta las 2.22 horas, su señal se marca en un repetidor junto a la vivienda donde residía ella. Por declaraciones vecinales, constan golpes y ruidos entre las 1.00 y las.1.30 horas. La siguiente señal que captan los agentes es en Madrid, a las 8.15 horas. Casi una hora después, se encuentra en dependencia policiales declarando el asesinato.

Desde Madrid se avisa a la Guardia Civil y se empiezan a realizar las gestiones, mediante el nombre, para conocer el domicilio. Llegan a este y se lo encuentran "cerrado con llave". Se avisa a policía judicial y a los bomberos de Rute, que proceden a abrir la vivienda accediendo por la parte de atrás. Es entonces cuando hallan el cadáver y comienza la investigación de los hechos. Para este agente, que también tomó declaración a los vecinos y tuvo acceso a la última llamada de la víctima con su hermano, se trata "sin ninguna duda" del "famoso ciclo de la violencia de género". Empieza "con insultos" y "va creciente".

Una pena de prisión aceptada

Por todo ello, la solicitud final, en concordancia con todas las partes, suma 21 años y un día de prisión -20 por el asesinato con alevosía y uno por maltrato-, como informó ayer este periódico. Por el delito de más gravedad, se pide, además, la inhabilitación absoluta del autor confeso, la orden de alejamiento -de un mínimo de 500 metros- e incomunicación con los hijos propios, el tío, su esposa y los hijos de estos durante 30 años. Además, se solicitan 10 años de libertad vigilada y privación de la patria potestad. 

En cuanto al delito de maltrato habitual, más allá del año de cárcel, se pide la imposición de otros cinco años de alejamiento e incomunicación en los mismo términos. A ello, se añade la compensación económica a hijos y tío como responsabilidad civil por el daño causado. 

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