El santuario de la Virgen de la Sierra de Cabra ha vivido este lunes una de sus expresiones festivas más religiosas con la 109 edición de la Romería de Votos y Promesas, donde cientos de fieles y devotos de la imagen serrana, al igual que cada año ininterrumpidamente desde 1913, han acudido convocados por su real archicofradía para dar gracias por haber visto cumplidas esas promesas que en su día demandaron a la patrona.

La romería, la más antigua que se celebra en dicho lugar, ha comenzado a las 10:00 horas con la misa del Peregrino, oficiada por Juan Pedro Moya Haro, párroco de la Asunción de la localidad jiennense de La Guardia, y ha estado acompañada musicalmente por los cánticos del coro de Camareras de la Virgen.

A su término, a las 12 del mediodía, ha tenido lugar la solemne eucaristía, oficiada por Mario González González, párroco de San Francisco y San Rodrigo de Cabra, que ha sido cantada por el coro romero Virgen de la Sierra.

A su término, la imagen ha sido procesionada en sus andas de plata por sus costaleros por los alrededores del santuario, a cuyas puertas se ha ubicado la tradicional Mesa de mandas, donde los peregrinos llegados desde distintos puntos de la geografía ha podido dejar reflejada su visita y donativo.

Una procesión donde no ha faltado el canto de la Salve Popular a cargo de Antonio Roldán Molina en los Miradores, junto a la cueva donde la tradición señala se apareció la imagen a un pastor en torno al año 1240, cuando Fernando III el Santo, rey de Castilla y de León, conquistó la villa de Cabra. Esta tradición se encuadra en el ciclo de apariciones marianas a pastores o cautivos acaecidas en el siglo XIII.

Manto de terciopelo rojo

Para esta ocasión, la Vigen de la Sierra ha lucido el terno del manto de terciopelo rojo carmesí bordado en oro por las monjas agustinas egabrenses en 1843, en el que se aprecia, al no llevar peto, la pieza bordada pectoral de este histórico conjunto. Además la talla y la del Divino Niño, vestido de blanco, han portado distintas joyas de diversas épocas.

Previamente, en la noche del domingo 14 de agosto, fueron ya muchos los que acudieron al Picacho para participar en la exposición del Santísimo, el rezo de Vísperas y la procesión de Jesús Sacramentado y la bendición solemne en los Miradores, a tan solo algo más de dos semanas de que la imagen llegue a Cabra, en la tradicional Bajá del 4 de septiembre cuando haga su salida del santuario a las 16.00 horas y no como en los dos últimos años, el 2020 y el 2021, cuando como consecuencia de la pandemia del coronavirus lo hizo de manera diferente. El pasado año a las 09:00 horas en un vehículo adaptado, acompañada por una comitiva de vehículos.

En el 2020 lo hizo en la madrugada del 1 de septiembre, en ese mismo vehículo, siendo la Bajá más silenciosa vivida hasta el momento, al no ser anunciada previamente, para evitar aglomeraciones de acuerdo a los protocolos marcados por las autoridades sanitarias para hacer frente a la pandemia.