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Diario Córdoba

EN PLENA TEMPORADA DE ACTIVIDAD

El sector de la boda se acerca en Fuente Palmera a cifras de negocio prepandémicas

Las empresas combinan el trabajo pendiente de eventos aplazados con los de nueva programación | Los empresarios esperan que siga la tendencia actual para recuperar lo perdido en el confinamiento

Una novia se prueba su traje en una de las tiendas especializadas en eventos nupciales en Fuente Palmera. EVARISTO GUZMÁN

Fuente Palmera vuelve a ejercer en todo su esplendor como el pueblo de las novias. La alegría y, sobre todo, la actividad laboral han regresado a los niveles prepandemia. Los negocios vuelven a llenarse de parejas entusiasmadas con la preparación de su boda y muchos no dan abasto para atender la vorágine de peticiones. Sin duda, 2022 está siendo el año de la recuperación y quizá el de transición para alcanzar de nuevo las cifras de volumen de negocio y producción anteriores a la era covid, con más de veinte millones de facturación anuales, entre 70.000 y 80.000 trajes de fiesta comercializados y 8.000 vestidos de novia confeccionados en sus talleres.

Desde la mayor empresa textil de la localidad, Higar Novias, el restablecimiento de la normalidad se está afrontando con sentimientos encontrados. «En lo positivo recuperamos el curso habitual de trabajo pero estamos preocupados porque se están acumulando este año muchas bodas atrasadas más las nuevas, con gran cantidad de clientes sin vestidos para los eventos y demandando mucha urgencia en su fabricación», señala el gerente, Manuel Hidalgo.

También apunta que las expectativas en las ventas para el 2023 «son bastante buenas», aunque todavía es pronto para hablar de estabilidad, pues las secuelas económicas de estos dos años se mantienen debido a que muchas novias aún no se han casado y siguen los vestidos colgados en los almacenes y sin abonar por completo. Asimismo, en el plano laboral, «existe una ausencia importante de personal cualificado después de que algunos empleados se vieran abocados a buscar otro trabajo tras las reducciones de personal en la pandemia».

Las empresas de catering representan otro gremio ideal para medir la recuperación. Buen ejemplo de esta realidad es Catering Doña Rocío, que tuvo que fusionarse con otra empresa, Hacienda Timoteo, para seguir adelante. Ahora, a Timoteo Eventos by Doña Rocío no le falta el trabajo, pero las consecuencias de la crisis se prolongarán varios años.

Una de las modelos, preparada para desfilar en la Feria de la Boda. MANUEL MURILLO

«De hacer 120 eventos al año a no hacer ninguno fue muy duro, generándose una serie de deudas que calculamos solventaremos entre siete y diez años», señala su responsable, Rocío Moyano, que ha visto a muchos compañeros echar el cierre a sus negocios. «Creo que nosotros hemos sabido reaccionar a tiempo y con paciencia e ilusión estamos viendo la luz en esta nueva etapa», afirma.

A esta situación contribuyen los clientes, «que no están escatimando a la hora de organizar sus celebraciones, ni los flecos del covid ni la inflación parecen condicionarles; creo que la gente está un poco harta de tanta negatividad y quiere disfrutar de estos momentos especiales casi a cualquier precio». Por tanto, añade, «tenemos 2023 con todas las fechas cubiertas, e incluso 2024 con casi todo cerrado».

En el sector de la fotografía y vídeo, la empresa Davili’s Media ha experimentado una situación similar después de sufrir el aplazamiento y cancelación de bodas y comuniones. Conforme bajaban las restricciones repuntaba la actividad, llegando a este 2022 con más trabajo que antes de la pandemia y teniendo 2023 prácticamente cerrado.

David Hidalgo también ha visto cómo el número de invitados ha descendido en las celebraciones, con una media de 80 o 90 comensales en las que ha prestado sus servicios, así como que ahora predominan los eventos al aire libre en cortijos y haciendas, en detrimento de los salones.

En el mismo sentido opinan Sara Ostos, diseñadora de trajes a medida exclusivos, y El Jardín de Toñi y Carmen, especializadas en ramos de novia y decoraciones florales. Ambas han recuperado el volumen de trabajo del 2019 y años anteriores, pero las consecuencias económicas de la pandemia continúan presentes porque fueron muchos gastos y pocos ingresos. Para 2023, la primera es más prudente respecto a las ventas y la segunda tiene la agenda bastante completa y espera un año cargado de eventos.

La feria anual busca consolidar las cifras de negocio del 2021

A dos meses para su celebración (del 6 al 9 de octubre), la feria de la boda marcha a buen ritmo de organización con la inscripción de más de 40 expositores, lo que evidencia las ganas de participar de las empresas del sector. Se puede afirmar que la muestra no ha tenido crisis en estos dos años. En el 2020 apostó por un formato híbrido entre lo digital y lo presencial, siendo la única feria en su gremio que se celebró en España. En 2021 recuperó los niveles de público y volumen de negocio prepandemia con una feria casi a la antigua usanza. Otro ejemplo de su trascendencia es la respuesta al Certamen de Jóvenes Diseñadores, al que se han presentado más de 30 candidaturas de todo el territorio nacional de las que se seleccionarán los 15 finalistas.

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