Tras casi diez meses de intervención, este lunes se inauguraba la restauración del retablo mayor de la parroquia de la Asunción de Priego, una joya del arte sacro elaborada en la segunda mitad del siglo XVI, en el período de transición del Plateresco al Manierismo, y que gracias a esta actuación ha recuperado todo su esplendor.

El proyecto, promovido por el Obispado de Córdoba y ejecutado por el equipo de trabajo de la especialista en conservación-restauración Ana Infante de la Torre, ha supuesto una inversión de 87.589,87 euros, de los que 30.000 han sido aportados por la Junta de Andalucía, dentro de la línea de subvención al arte sacro puesta en marcha en el año 2020, asumiendo la parroquia los 57.589,87 restantes.

Entre los asistentes al acto cabe apuntar la presencia del obispo de la Diócesis, Demetrio Fernández; el secretario general de Patrimonio Cultural de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía, Juan Cristóbal Jurado Vela; la delegada territorial de la Consejería de Cultura y Patrimonio, Cristina Casanueva; la alcaldesa de Priego, María Luisa Ceballos, y varios miembros de la Corporación municipal; así como representantes de las cofradías y hermandades de la localidad, sacerdotes y un nutrido número de integrantes de la comunidad parroquial, a la que el párroco de la Asunción, Ángel Cristo Arroyo, agradeció su implicación en este proyecto que, como confesó, surgió de un grupo de feligreses.

Igualmente, Ángel Cristo tuvo palabras de agradecimiento para la Junta de Andalucía, el Consistorio prieguense y el obispado, reiterando la implicación de toda la comunidad parroquial, de la que, como señaló, "han surgido distintas iniciativas para recaudar fondos y han realizado numerosas aportaciones económicas que han hecho posible que la restauración sea hoy una realidad".

El obispo de la diócesis, Demetrio Fernández, bendice el retablo. R.C.C.

Tras las palabras del párroco, Ana Infante realizó un pormenorizado recorrido por lo que han sido los trabajos de restauración, partiendo del estado en el que se encontraba el retablo, destacando en este sentido los daños producidos por el paso del tiempo y los cambios físicos y químicos, tanto en el anclaje como en las tablas, esculturas y decoración, con elementos desplazados, pérdida de volumen y policromías, grietas, suciedad y envejecimiento general.

En lo que respecta a los trabajos realizados, Infante ponía de manifiesto que, en un principio, el retablo no parecía tener los problemas arquitectónicos que se detectaron, afirmando que "ha sido un milagro que no se haya caído una pieza importante", haciendo referencia a que, junto a la limpieza de los elementos arquitectónicos, escultóricos y pictóricos, se ha procedido a la fijación de las policromías y la película pictórica, así como a la reconstrucción de los volúmenes, tanto de la arquitectura como de la pintura, relieves y escultura, procediéndose igualmente la reintegración cromática.

Una pieza casi única

En este sentido, Infante reconocía que tanto las esculturas como la policromía y estofado de las mismas "son una auténtica maravilla", incidiendo en su calidad y en el valor del conjunto como una pieza casi única dentro de esta tipología de retablos.

Por su parte, Juan Cristóbal Jurado hacía alusión al "ejercicio de responsabilidad de la Junta con el patrimonio histórico", en alusión a la línea de ayudas que la administración autonómica abrió en el año 2020 y de la que se benefició la parroquia de la Asunción, destacando el carácter pionero de esta iniciativa, "con la que se intentar reforzar a los propietarios, en este caso a la Iglesia, en el mantenimiento del patrimonio".

Finalmente, y antes de su bendición, el obispo de Córdoba señalaba que el retablo de la Asunción "es un libro abierto de catequesis, una manera de explicar a los fieles los misterios del cristianismo", agradeciendo a la comunidad parroquial que haya sido sensible con esta necesidad, que ha permitido, en palabras de Demetrio Fernández, "que la fe se haya hecho cultura".

Tras las intervenciones, el numeroso público que se dio cita en el acto pudo acercarse hasta el retablo para comprobar desde cerca el resultado de los trabajos que le han devuelto todo el esplendor con el que fue concebido en la segunda mitad del siglo XVI.