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Diario Córdoba

COMERCIO | EVOLUCIÓN DE LOS LOCALES HISTÓRICOS

Tiendas de ayer y de siempre en Córdoba

Hay comercios cordobeses que tienen una larga tradición a sus espaldas, con la que sus clientes se identifican y logran sentirse como si estuvieran en su casa gracias a su trato

Modas Galana, en Baena, ha sufrido remodelaciones M. A.

Historia no solo son los acontecimientos bélicos, políticos y sociales que han transcurrido a lo largo del tiempo. La historia también puede estar representada en las tiendas que cuentan con varias décadas brindando sus servicios a un público que, cuando las visita, seguramente se pierda en los recuerdos de su infancia, en los buenos y en los malos momentos. En definitiva, historia no son solamente batallas, sino todo aquello que nos hace recordar y revivir momentos acontecidos años atrás, como, por ejemplo, los transcurridos en nuestras tiendas de ayer, de hoy y de siempre.

Modas Galana

En la comarca del Guadajoz-Campiña Este, en Baena, se encuentra Modas Galana, un negocio de tejidos fundado en 1918 por el abuelo de Santiago, que actualmente está al frente del mismo, Antonio Pérez Lozano, quien se trasladó a este municipio de no más de 20.000 habitantes desde Murcia en representación de unas casas de tejidos de la costa murciana. Una bonita historia que finalizó en boda el mismo año de la apertura del negocio, en 1918, llevó a Antonio a instalarse en el pueblo y a abrir la tienda. El resto es historia.

Una historia que ha ido pasando de generación en generación. Del abuelo de Santiago pasó a su padre, para más tarde continuar con la actual tercera generación de propietarios y convertirse en una comunidad de bienes entre sus distintos hijos, a principios de 1980, para más tarde, en 1992, pasar a ser definitiva y únicamente de Santiago y continuar con la tradición familiar del negocio.

Poco a poco, el negocio fue adquiriendo reconocimiento entre la ciudadanía local y también a nivel comarcal hasta el punto de llegar a contar con hasta siete dependientes, de los cuales dos de ellos eran internos y «vivían en casa de mi abuelo. Uno se llamaba Miguel Aparicio, de Córdoba, y el otro, Onieva, de Priego de Córdoba. Los demás eran de Baena, como Juan Torrico o Francisco Murillo», afirma Santiago, actual propietario de Modas Galana. Actualmente, el negocio no tiene el mismo rumbo con el que se fundó, ya no se dedica al tejido, sino que se concentra en la confección de moda de señora y caballero.

Se dice que los años no pasan en balde, una expresión que suele ser utilizada para las personas, pero que sirve para todo. En este sentido, el negocio ha sufrido varias remodelaciones en su larga historia. Con un total de siete remodelaciones, Modas Galana se ha ido adaptando poco a poco a lo que los tiempos demandan, pero sin cambiar su seña de identidad, el local en el que empezó todo, situado en la calle Torre Isunza, y la familia con la que empezó esta bonita historia cargada de ilusión y mucho trabajo.

Mercería Adela, de Palma, donde lleva más de 60 años. E. MANZANO

Mercería Adela

De historia también entiende un rato Mercería Adela, en Palma del Río. Con más de 60 años de antigüedad, toma el nombre de su fundadora, Adela Caballero Romero, madre de Mercedes Jiménez y Eloísa Jiménez, quienes se encuentran actualmente al frente de este negocio que ha pasado de generación en generación.

A diferencia de Modas Galana, que ha sufrido numerosas remodelaciones, Mercería Adela ha experimentado pocos cambios en los años de su larga historia, conservando así su seña de identidad y un local en el que se puede apreciar la tradición. «Únicamente se ha cambiado el suelo y se ha puesto tarima flotante, lo demás sigue igual desde su apertura, los muebles, las estanterías, el mostrador, todo», afirma Mercedes Jiménez, una de las propietarias de la droguería.

Al igual que otros muchos negocios de la provincia, Mercería Adela se enfrenta a uno de los grandes problemas que está acarreando el cierre o el traspaso de muchas de estas tiendas, la falta de relevo generacional. «Ya no va a pasar a ninguna otra generación porque no tenemos gente que se haga cargo de ella», asegura Mercedes.

Vienen tiempos difíciles para este tipo de comercios familiares y, al igual que le ocurre a Mercería Adela, les pasa a otros tipos de negocio cuyo futuro todavía es una incógnita.

Interior de la Confitería El Chairo, en Pozoblanco RAFA SÁNCHEZ

Confitería El Chairo

Pero, sin duda alguna, un negocio que ha contemplado los acontecimientos históricos españoles más importantes durante el siglo XX y XXI ha sido Confitería El Chairo, fundada a principios del siglo anterior, concretamente en 1910, por Juan Domínguez García, bisabuelo del actual propietario, Elías Domínguez. «Mi bisabuelo tuvo que echar el cierre durante los meses en los que la Guerra Civil atizaba con mayor fuerza Pozoblanco. Luego volvió y retomó el negocio», expresa Elías.

Confitería El Chairo lleva 112 años de servicio gracias a la gran calidad de sus productos y, sobre todo, a un pastel típico de Pozoblanco y propio de esta casa llamado los negritos, un bizcocho relleno de chocolate, y los hornazos, que son característicos en la romería de la Virgen de Luna, también propios de El Chairo.

En distinta línea que Mercería Adela, que conserva prácticamente su misma imagen de cara al público desde su fundación, Confitería El Chairo sí que ha sufrido bastantes cambios con el paso de los años. El primero de ellos fue en 1962, cuando pasó de ser la típica confitería antigua, que era un simple cuerpo de bóvedas en una casa, a una confitería como la conocemos actualmente. Los otros cambios ocurrieron en 1992 y 2005, siendo este el más importante, ya que adquirió la licencia también de cafetería e incorporó a su servicio muchas más mesas para atender en el interior del local a sus clientes. Además, en ese mismo año se abrió otro despacho en otro punto distinto de Pozoblanco.

Antonio, en Droguerías Fuentes, con dos clientes. J. ESCAMILLA

Droguería Fuentes

Otro negocio que no se queda corto de historia es Droguería Fuentes, con más de 76 años de recorrido. Situada en la plaza mayor de Bujalance, Droguería Fuentes fue fundada por Antonio Jiménez Fuentes, abuelo del actual propietario del negocio, Antonio Jiménez Navas, en 1946. Tras fallecer su abuelo, fue heredada por José Jiménez Mariscal, hijo de Antonio, en 1966, quien conocía el negocio a la perfección puesto que llevaba en el oficio trabajando y ayudando desde los 12 años.

Y es que Antonio era un importante empresario en aquellos tiempos que contaba con cuatro o cinco negocios en Bujalance y otros muchos repartidos por distintos pueblos de la provincia, entre los que destacan Baena y El Carpio. «Mi abuelo era un empresario de categoría en aquellos tiempos», expresa Antonio.

Finalmente, en 1996, tras jubilarse su padre, Antonio se hizo cargo del negocio familiar cuando terminó sus estudios. «Yo llevaba trabajando aquí desde chico, entonces cuando acabé de terminar todos mis estudios, me vine aquí a trabajar y hasta hoy, que sigo adelante», declara.

Droguería Fuentes, al igual que Mercería Adela, conserva la base principal de su negocio desde que abrió sus puertas al público. Una base en la que no se ha cambiado ni el suelo ni el armazón principal de la tienda, manteniendo así sus estanterías y escaparates sobre los que se pueden observar sus productos. Lo único que ha cambiado ha sido el mostrador, que sufrió una pequeña remodelación para facilitar el trabajo del personal a la par que modernizarlo.

Los comercios también presentan una historia detrás que no siempre se aprecia, una historia que pasa de generación en generación y que no merece menos que ser contada al público, un público que se mantiene fiel a sus comercios de toda la vida, los de ayer, hoy y siempre.

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