La concejala de Turismo del Ayuntamiento de Puente Genil, Ana María Carrillo, realizó en la mañana de este martes una visita a la nueva excavación que se está llevando a cabo en la villa romana de Fuente Álamo. Se trata de la zona más antigua del yacimiento, cuya intervención va a permitir "conocer la distribución de la primera fase del yacimiento, denominada del balneario". Se encuentra situada en la zona norte del yacimiento, que corresponde a la parte urbana.

Se está excavando sobre una superficie de 14 metros cuadrados, ya se ha alcanzadola cota del balneario, la zona más antigua de la villa, indicó la edil, quien adelantó que posteriormente, en una segunda fase, "se determinará dónde reubicar el mosaico (de características geométricas) que estaba situado aquí". Para ello se está realizando un estudio que determinará el lugar para su ubicación. La excavación también "nos va permitir localizar nuevos hallazgos de otras dependencias y estudiar de forma pormenorizada cómo han sucedido las distintas fases". De momento, se conoce que la primera de ellas responde a la del balneario "con dependencias en torno al agua, un área de descanso, estanque y piscinas y conoceremos esta fase más desconocida hasta llegar a la villa, que es la zona más noble", señaló Carrillo.

Con esta excavación "se va a ahondar en la historia de Fuente Álamo, ya que se descubrirá y estudiará la parte más antigua del yacimiento", apostilló. El presupuesto municipal asciende a 45.000 euros y se ha adjudicado a la empresa local Deltesa Construcciones y Rehabilitación, si bien, informó Carrillo, se ha solicitado una subvención a la Diputación de Córdoba, con cargo al programa de Conservación y Rehabilitación del Patrimonio, que no se ha resuelto aún. La excavación tiene un periodo de ejecución de dos meses, comenzó en octubre y finalizará antes del término de este año.

Asentada sobre lo que fue un balneario público

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En definitiva, va a aflorar con esta excavación que la villa del siglo III se asienta sobre lo que en otra época fue un balneario público, datado en el siglo primero, un conjunto de grandes estanques, algunos de planta curva, que utilizaban las aguas del arroyo, probablemente consideradas salutíferas por los romanos. Mosaicos, pinturas, restos escultóricos hablan de un complejo excepcional por su ubicación en un ambiente rural, probablemente vinculado a su situación estratégica en una encrucijada de caminos.

La construcción de la villa data del siglo III d.C. y parece seguir los apuntes del escritor latino Varrón: "A la hora de edificar la villa, deberá cuidarse de que en su recinto haya agua o, si no, que esté próxima". Las distintas generaciones de propietarios se sucedieron hasta el siglo VI, aunque sería a finales del IV y durante el siglo V d.c. cuando Fuente Álamo alcanzara su mayor esplendor y lujo, con mosaicos considerados únicos en Hispania. Precisamente este devenir generacional y el consiguiente cambio en las creencias religiosas hizo posible la existencia de una habitación cuya distribución arquitectónica hace plausible su interpretación como un lugar de culto al dios oriental Mitra, cuyo uso pudiera posteriormente haberse cristianizado. De ser así, estaríamos ante el Mitreo mejor conservado de toda la península ibérica.