Lucena intenta recuperar la normalidad tras los daños producidos por la fuerte tormenta que descargó en la tarde de este martes sobre la ciudad. La tromba descargaba más de 53 litros de lluvia y granizo en menos de una hora en el casco urbano y aledaños de la ciudad. La misma sorprendía a los vecinos pasadas las tres de las tarde después de que toda la mañana el cielo estuviera totalmente despejado sobre la ciudad. Durante la tarde y la noche, en torno a un centenar de operarios municipales se empleaban a fondo para limpiar unas calles en las que se concentraba el barro, piedras y todo tipo de material vegetal y trozos de árboles.

En pocos minutos el agua bajó en tromba desde los aledaños de la Sierra de Aras, en la que hace unas décadas se construyó la presa del Maquedano, precisamente para contener estas riadas. Según ha informado el alcalde, Juan Pérez, en una primera valoración de la situación en la que se encuentra la ciudad, los informes técnicos sitúan en la calle Hoya del Molino el grueso de los desperfectos ocasionados a raíz del colapso en este punto del colector del Maquedano, conducción encargada de soportar todo el agua de lluvia que llega al casco urbano a través de la carretera del Santuario y La Calzada, en la zona sur de la localidad.

En esta calle, englobada en la arteria principal que circunda el centro histórico, los primeros trabajos de Aguas de Lucena pasan por localizar el punto exacto de atranque de la red para proceder, a continuación, a la reposición de las conducciones desmontadas. De forma simultánea, los servicios operativos municipales preparan el asfaltado de la calzada con el fin de abrir al tráfico rodado el tramo actualmente cortado entre la avenida del Parque y la calle Porcuna.

Destrozos provocados por la tormenta en la calle Hoya del Molino de Lucena. J.A.F.

El Ayuntamiento mantiene con actividad el dispositivo compuesto por la totalidad del personal de Servicios, a los que se han sumado diferentes empresas de obras, Protección Civil, así como efectivos de bomberos y el Infoca tras la petición de colaboración efectuada desde el Consistorio.

La tormenta también afectó a distintas empresas, algunos talleres en la zona de la calle Torremolinos, junto a la carretera de Cabra, la carreta de Rute y la antigua carretera de Málaga, donde en el Bulevar de las Palomas se puso nuevamente de manifiesto la falta de limpieza de las cunetas, por lo que el agua invadió el restaurante hotel Los Bronces y otros establecimientos del entorno. Entre las industrias más afectadas se encuentra la empresa de frío industrial Infrico, cuyas instalaciones se sitúan en la carretera de Puente Genil junto al cruce de Las Navas del Selpillar. En Infrico el agua invadió el entorno de los aparcamientos y muelles de carga, así como el interior de la empresa. Jorge Torres, uno de sus directivos, destacaba que los daños han sido importantes, si bien aún no se han valorado. Señala que el agua reventó algunas conducciones y saneamiento en el interior de las naves y afectó a sistemas eléctricos e instalaciones. En la evacuación de aguas se ha estado pendiente toda la noche y desde primeras horas de la mañana maquinaria pesada ha estado retirando lodos.

El vuelco de un camión

Igualmente, en la carretera de Puente Genil, a primeras horas de la mañana un camión de gran tonelaje volcó ante la presencia de una gran masa de barro que inundaba la confluencia en el puente de la Cuesta de la Mata, para lo que la carretera tuvo que ser cortada y controlada por la Guardia Civil para que una grúa pudiera sacar el camión. También se han producido grandes daños en el núcleo rural de Los Piedros, donde han resultado afectadas varias viviendas cercanas al cauce del río Anzur, y que también el agua arrastró a un vehículo.

Trabajos de retirada del camión siniestrado.

Entre los agricultores hay disparidad de criterios acerca de los daños, si bien en la zona de la Sierra de Aras hacia el cerro de Martín González y Los Poleares el granizo ha hecho bastante daño, sobre todo en el olivar pequeño. Las tormentas han venido a aliviar la sequía que padece el campo lucentino y que ha afectado tanto a los cultivos como a las fuentes y manantiales, muchos de los cuales se han secado, cosa que no recuerdan ni los más viejos del lugar. La historia local está plagada de tormentas e inundaciones, y la página más negra la protagonizó la tormenta que en el año 1986, concretamente en la tarde del 3 de julio, que dejó 78 litros de agua por metro cuadrado en la ciudad y afectó seriamente al modesto barrio de San Roque. De igual manera, cabe recordar las tormentas que se produjeron en el año 2007, cuando hubo tres inundaciones sucesivas, mientras que los años 1996, 1997 y 2008 hubo dos riadas en cada uno de ellos.