EN LA PLAZA DE LOS LAVADEROS

Una escultura de José Manuel Belmonte homenajea a las lavanderas de Posadas

La obra, esculpida en bronce, está formada por un conjunto con tres pilas antiguas, una de ellas donada por la famillia Martínez Durán. El conjunto ha sido financiado por el Ayuntamiento de la localidad

La concejala Salud Navajas, el escultor José Manuel Belmonte y el alcalde, Emilio Martínez, junto a la escultura.

La concejala Salud Navajas, el escultor José Manuel Belmonte y el alcalde, Emilio Martínez, junto a la escultura. / EVARISTO GUZMÁN

Evaristo Guzmán

Evaristo Guzmán

Uno de los espacios más emblemáticos de Posadas, la plaza de los Lavaderos, acoge desde este fin de semana un conjunto escultórico que rememora una de las costumbres y señas de identidad históricas del municipio como fue la labor de las mujeres lavanderas y las pilas donde se afanaban y se dejaban literalmente los nudillos por dejar reluciente la ropa de su familia o de otras personas para ganarse un jornal. 

El monumento está presidido por una estatua de bronce realizada por el escultor cordobés José Manuel Belmonte que representa la figura de la lavandera, junto a una fuente con tres pilas. Una de ellas ha sido donada por la familia Martínez Durán y las otras dos, adquiridas en un anticuario. Se asientan sobre sillares que también son históricos en el municipio, ya que pertenecían al antiguo Teatro María Guerrero.

El proyecto, impulsado y financiado íntegramente por el Ayuntamiento de Posadas, forma parte de una doble apuesta municipal: la recuperación del patrimonio histórico y la cultura, y la lucha por la igualdad y la justicia social. En este conjunto escultórico se fusionan ambos objetivos. La concejala de Cultura, Salud Navajas, señala que «aunque hemos intentado asemejarnos lo máximo posible, no se trata de una reconstrucción ni de una restauración de las antiguas pilas, sino que partimos de cero con un monumento con el que brindamos un reconocimiento a un lugar donde las mujeres se reunían a lavar la ropa, una tarea silenciada que hay que visibilizar y dignificar». Navajas explica que ha sido preciso un trabajo de investigación a través de fotografías y testimonios orales para llevar a cabo el proyecto porque no existen datos concretos sobre la las primeras pilas, ni de una reconstrucción posterior ni de cuándo se retiraron. Por otro lado, ha agradecido la labor de los trabajadores municipales en el diseño y ejecución de la obra, «en la que han puesto corazón y pasión y el resultado está a la vista».

Para la escultura de la lavandera se tuvo clara desde el principio la elección de José Manuel Belmonte, pues se buscaba reflejar en ella las características de creaciones del escultor cordobés como La Regadora de los patios o el monumento a los cuidadores de patios.

Visión lateral de la escultura de la lavandera de Posadas y de las pilas.

Visión lateral de la escultura de la lavandera de Posadas y de las pilas. / EVARISTO GUZMÁN

Por su parte, el alcalde, Emilio Martínez, animó a los vecinos a presumir y disfrutar de Posadas, así como a cuidar y respetar su patrimonio. En el acto de inauguración también participaron una de las integrantes del Colectivo de Mujeres Atalanta, Dolores Morán; la joven musa de Belmonte, María la cordobesa, que recitó una poesía acompañada a la guitarra por Jesús Alamillo; y la cantaora Amparo Ramos, de Almodóvar del Río, acompañada a la guitarra por el maleno Francisco Valero. El Ayuntamiento también obsequió a los asistentes con una mascarilla con la imagen de la lavandera.

Con esta actuación, Posadas salda un capítulo de su historia respecto a la plaza de los Lavaderos, conformada ahora por sus dos elementos originarios principales: el Pilar de Triana, antiguo abrevadero para los animales y que también servía de abastecimiento para la población; y las nuevas pilas que recuerdan a las antiguas.

Belmonte: «En poco se va a convertir en el símbolo del pueblo»

El artista José Manuel Belmonte define la escultura como una imagen muy bucólica y una escena muy cotidiana de los pueblos con esa tradición de antaño de ir a los lavaderos públicos. La figura, bautizada con el nombre de Malena, es la de una mujer guapa, con un pañuelo en la cabeza, camisa, delantal, alpargatas y un cesto de mimbre haciendo un guiño a la tradición local de la cestería. La estatua está fundida en bronce y para el escultor «se integra muy bien en el conjunto escultórico con ese color ocre parecido al de la piedra caliza de Posadas». Belmonte espera que «la ciudadanía la acoja con el mismo cariño que yo lo he hecho, porque creo que en poco se va a convertir en símbolo del pueblo, muestra de lo cual he comprobado cuando vinimos a montarla el día anterior y se acercó una mujer mayor, que se puso a llorar porque le recordaba a su madre, u otra vecina que ha depositado unas pastillas de jabón sobre las pilas».