Coincidiendo con el 200 aniversario de la creación del Ayuntamiento constitucional de Zamoranos, el pasado 3 de abril tenía lugar en la aldea prieguense un sencillo acto con el que se conmemoraba dicha efemérides. Con la participación de la alcaldesa de Priego, María Luisa Ceballos; del alcalde pedáneo de Zamoranos, Juan Antonio Almendros; los alcaldes de Almedinilla y de la ELA de Castil de Campos; el pedáneo de Lagunillas; el presidente de la Asociación de Vecinos Peña Parda; la hermana mayor de la Virgen del Carmen, así como varios miembros de la actual Corporación municipal prieguense, ediles de anteriores mandatos y numerosos vecinos de la aldea, se procedía a descubrir un monolito en el que se recuerda que el día 3 de abril de 1821 se creó el Ayuntamiento constitucional de Zamoranos. La institución fue suprimida el 4 de junio de 1823 y en el monolito se hace mención a que su primer alcalde elegido por el pueblo fue Antonio Roldán

Cabe recordar que en 1821, en pleno Trienio Liberal (1820-23), vuelven a ponerse en funcionamiento muchos de los preceptos de la Constitución de Cádiz, con la diferencia de que, entre 1812 y 1821 se habían creado pilas bautismales en algunos núcleos de población, entre ellos Zamoranos, donde con autorización del abad de Alcalá la Real se crea una pila bautismal en la que se lleva el control de nacimientos, matrimonios y defunciones, aspecto administrativo fundamental para los acontecimientos que se produjeron en 1821.

Cuando Fuente Tójar vuelve a intentar constituir el Ayuntamiento que había creado en 1812, y en el que se incluían cercanos núcleos de Castil de Campos y Zamoranos, ambas poblaciones se negaron, ya que las dos tenían pila bautismal y población suficiente para constituir un ayuntamiento independiente, como así lo hicieron, aunque con una duración efímera.  

Como recoge Miguel Forcada en su libro Zamoranos. Historia y vida, a partir de 1847 la aldea de Zamoranos experimentó un periodo de auge económico y de aumento de población. El despegue de su economía vino de la mano de la creación de El Cerrajón, donde se unen a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX un molino de aceite, un molino de harina y una central hidroeléctrica, creada aprovechando un salto de agua en el río Salado que abastecía de electricidad a la comarca. 

Se genera, por tanto, un núcleo industrial importante, a lo que hay que unir el descubrimiento de una serie de minas de óxido de hierro que estuvieron funcionando a pleno rendimiento hasta después de la Guerra Civil, lo que provocó que el personal relacionado con la actividad extractiva viniera y estableciera su residencia en Zamoranos. 

En los años cincuenta del siglo XX surgieron otras iniciativas económicas muy importantes que constatan un auge económico que no se da en otras aldeas de Priego, dando a Zamoranos una gran prosperidad, lo que, por ejemplo, se refleja en las construcciones de esa época y en la población con la que llegó a contar, llegándose a superar los 1.400 habitantes.  

Actualmente, el grupo Almendras Francisco Morales, la cooperativa olivarera y el molino aceitero de El Cerrajón son las principales industrias de la aldea, herederas de esa tradición emprendedora que ha caracterizado a la aldea de Zamoranos, que dos siglos después no ceja en su empeño de contar con ayuntamiento propio, en este caso bajo la fórmula de una ELA.