Eduardo Torres-Dulce no defraudó. El reconocido profesor de Derecho Penal y crítico cinematográfico --que entre 2011 y 2014 estuvo al frente de la Fiscalía General del Estado-- fue el encargado de pronunciar anoche ante el centenario Ecce Homo de Juan de Mesa El Mozo la Sentencia a Jesús que promovió, por vigésimo tercer año consecutivo, la Centuria Romana Munda de Montilla. Y lo hizo de manera brillante, con un discurso plagado de referencias a los textos bíblicos, a grandes poetas como Lope de Vega y Luis Rosales y a las reflexiones que compartieron en años anteriores quienes le precedieron en el uso de la palabra en este mismo acto, que se ha erigido en uno de los principales eventos de la Cuaresma cordobesa, con una amplia repercusión entre los profesionales del Derecho y la Judicatura.

Tras agradecer su designación como sentenciador romano al jurista benamejijense Manuel Aragón Reyes, Eduardo Torres-Dulce reconoció el difícil reto que supone "juzgar a Jesús de Nazaret casi dos mil años después, en un mundo globalizado, volcado en el materialismo del consumo, alejado de la religión, avaricioso de un laicismo capaz de explicar todo o negar todo lo que rodeaba o predicaba aquel galileo que se proclamaba a la vez Hombre e Hijo de Dios".

"Como la mayoría de mis predecesores soy cristiano y condenar a mi Señor significa igualarme en injusticia con quienes propiciaron su proceso, su condena y su muerte", afirmó el exfiscal general del Estado, quien decidió "dar voz" en su exaltación al pueblo de Roma y al propio Poncio Pilato para rememorar el proceso judicial más significativo de la historia.

"Soy consciente de que la condena de Jesús ante el Sanedrín lo fue porque, ante Caifás, el poderoso sumo sacerdote, se proclamó el Mesías, el Hijo de Dios", apuntó Torres-Dulce, haciendo suyas las palabras del prefecto de la provincia romana de Judea. "Era algo más que una blasfemia: era la confesión de que la vieja religión era sustituida por una nueva norma, que la adoración vicaria de Dios personificada en el Arca de la Alianza era sustituida por la presencia personal de Dios en la vida de los hombres", indicó.

Después de dar lectura a su sentencia en el Salón Municipal San Juan de Dios, anexo al Ayuntamiento, Eduardo Torres-Dulce fue escoltado por los integrantes de la Centuria Romana Munda hasta la parroquia de Santiago Apóstol, donde se reprodujo el Pretorio romano para ritualizar el final del acto, que volvió a reunir a autoridades y representantes de la carrera judicial llegados desde toda España.