Más de 40.000 espectadores han asistido ya a la representación del Drama de La Pasión, en las 21 ediciones celebradas hasta ahora, ininterrumpidamente desde 1992. Ayer tuvo lugar la vigesimosegunda edición, desarrollada, como en todas las anteriores, en el polideportivo municipal con gran afluencia de público, tanto montillanos, como vecinos de la comarca, de la capital cordobesa y de otras provincias andaluzas, sobre todo, Jaén y Granada.

La edición del 2013 ha renovado los dos principales protagonistas del drama religioso. En concreto, el personaje de Jesús, que ha sido representado por el joven universitario Pablo del Arbol Jiménez; y Caifás, que fue interpretado por el odontólogo Carlos Raigón Luque.

Al tratarse de dos representaciones en cada edición, la organización pretende duplicar los actores con mayor peso en la escenificación con el fin de evitar problemas de última hora. En este caso, Jesús y Caifás, junto con otros papeles destacados como Pilatos, que interpretó el profesor de música José María Luque Jurado, hubieron de actuar en ambas representaciones.

La organización de La Pasion corresponde a la asociación del mismo nombre, presidida por Lola Navarro, que consigue año tras año salir adelante de una responsabilidad como la de poner en marcha la compleja representación en la que intervienen más de 300 actores y un centenar de técnicos de iluminación, tramoya, decoración y otras tareas relacionadas con la venta de papeletas, la acomodación y otras. La organización ha querido insistir en el aspecto religioso de la representación de los hechos que "marcaron la Historia de la Humanidad. Un auténtico y sólido testimonio de fe cristiana y una singular catequesis sobre el Misterio de La Redención".

La obra, que cada año es objeto de ampliación y de mejora en algún aspecto puntual, se desarrolla en tres actos estructurados en 17 cuadros donde se mueven los actores del drama sobre un impresionante escenario de más de 50 metros, con tres embocaduras que, en los momentos de mayor intensidad, como lo son el Pretorio Romano, la Crucifixión y el Descendimiento, actúa simultáneamente, crando efectos de mayor realidad en la pista deportiva del complejo municipal.

La espectacular puesta en escena combina elementos tradiciales del arte escénico con sofisticados sistemas de sonido e iluminación que funcionan y se articulan de forma automática y que obligan a fijar un ritmo común. Además, las mejoras introducidas en los últimos años han posibilitado la sustitución de las grandes estructuras de sustentación, que suponía un problema porque no se permite apoyar nada en el suelo, por estructuras flotantes y ligeras. Otro tanto se ha llevado a cabo con los decorados, integrados ya por módulos polivalentes.