Lo que más le ha fascinado a esta cordobesa de la emblemática ciudad francesa donde está instalada es el Festival de la Lumiere. Actividad que tiene una cita anual cada primera semana de diciembre, y dónde edificios y monumentos de toda la ciudad son utilizados para espectáculos de luz y sonido. Se trata de una fiesta de gran dimensión internacional que recibe cada año a cerca de 4 millones de visitantes, y de la que leonor pudo disfrutar por primera vez el pasado mes.

Sus paseos favoritos se adivinan en el parque de la Têt D'or, un lugar enorme que cuenta con un gran lago que te permite "disfrutar de la naturaleza a un paso de casa". También se ha dejado encantar por el jardín del museo de Bellar Artes "que me recuerda, en cierto modo, a nuestro Patio de los Naranjos", explica.

Lyon es una ciudad "en la que se puede desconectar en cualquier momento". Por eso, cuando Leonor recibe las visitas de sus amigos no duda en llevarlos a conocer el casco antiguo, "cruzando la Saona", el principal afluente del río Ródano que también atraviesa la ciudad. Allí están las "fachadas multicolores de los edificios construidos a la orilla del río", que dan paso a la Basílica Notre-Dame de Fourvière, un lugar que "invita a la reflexión gracias a los jardines de la Rosaleda", desde los que se contemplan las vistas "más espectaculares de la ciudad".

Esta cordobesa de 24 años tiene claro que su futuro se encuentra allá donde esté su oportunidad laboral. De momento, lo ha encontrado en Lyon, aunque no descarta seguir viajando, la mayor de sus pasiones. Por eso, no se plantea volver a Córdoba "al menos, hasta que las cosas mejoren en España".