Es cierto que los peregrinos han hecho acto de presencia en el sepulcro de San Juan de Avila, hoy Basílica Pontificia y que el centro diocesano viene desarrollando sus actividades con gran participación pero los montillanos esperan más del Año Jubilar. Tal vez haya que aguardar algún tiempo para apreciar en perspectiva el desarrollo de esta iniciativa de carácter turístico y religioso. La Ruta Avilista incluye un recorrido por los lugares de Montilla más relacionados con la figura y la obra de san Juan de Avila a quien el Papa Benedicto XVI ha declarado doctor universal de la Iglesia. La ruta es la respuesta al movimiento turístico y religioso que ha generado este nombramiento en Montilla, donde vivió los últimos años de su vida, los más fecundos en su obra, y donde murió y está enterrado por su propia voluntad. La ruta está organizada por el Centro Diocesano de San Juan de Avila y el Ayuntamiento de Montilla. Además del desarrollo de las visitas a los lugares y templos que constituyen una peculiar oferta, la Ruta Avilista es un innovador producto turístico gracias a la inclusión de otros paquetes complementarios al religioso. Las visitas incluyen el Palacio de Medinaceli, el convento de Santa Clara, la parroquia de Santiago, la Casa de San Juan de Avila y la Basílica Pontificia, donde se conservan sus restos.

El Ayuntamiento de Montilla se ha comprometido a dotar de señalización los centros en los que San Juan de Avila ha ejercido influencia, y a facilitar recursos para el desarrollo de acciones formativas que se desarrollen en Montilla con la puesta a disposición de aulas o edificios municipales o los equipamientos de los que disponga el Consistorio al efecto; así como a facilitar zonas de aparcamiento y a la puesta en valor de recursos turísticos-religiosos de la ciudad. Las empresas hoteleras de la localidad confían en un relanzamiento de su actividad con la esperada llegada de peregrinos, aunque hasta el momento la mayoría de los visitantes no pernocta aquí, por lo que existen plazas hoteleras más que suficientes en la localidad para atender las necesidades de alojamiento. San Juan de Avila es un valor añadido. Se trata de un atractivo que la Diócesis de Córdoba quiere potenciar y facilitar, mientras que el Ayuntamiento ofrecerá el soporte para que el turista o el peregrino se encuentren con otros servicios que esta ciudad puede ofrecerle.