El acusado de matar a su compañero de piso en la localidad cordobesa de Puente Genil, que desde este lunes juzga un jurado en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Córdoba, ha declarado ante el juez que "no tenía el control" en el momento de los hechos y ha defendido que primero le atacó la víctima con un arma blanca.

En la sesión, el procesado, A.B.Z. y de nacionalidad marroquí, ha relatado que tomaba medicamentos que le recetaba un psiquiatra, porque tenía "trastornos depresivos" y "bebía alcohol", pero tres meses antes del suceso, en abril de 2009, supuestamente dejó de tomar la medicación, de modo que el día de autos tras beber una cerveza "no tenía control, ni estaba en mis cabales". Así, argumenta que primero fue la víctima quien le atacó con un arma blanca y él, según el relato en la sala, en todo momento se defendió.

A respecto, el acusado se enfrenta a una pena de un total de 15 años de prisión, según el escrito del fiscal, que procesa a A.B.Z. por la supuesta comisión de un delito de homicidio; mientras que la acusación particular reclama 20 años de cárcel por un delito de asesinato, pues, le infligió "un dolor innecesario" a la víctima.

En concreto, según detalla el escrito del Ministerio Público, en abril de 2009, la víctima, J.M.R.A., propuso al procesado, A.B.Z., con el que le unía una relación de amistad de 19 años, vivir en su domicilio en la citada localidad, el cual ya compartía con otra persona.

Una vez que se trasladó a dicho domicilio el acusado, cuando habían pasado unos dos meses aproximadamente, supuestamente comenzaron problemas de convivencia entre ambos, debido a que mientras la víctima "dedicaba su tiempo a escribir un libro", A.B.Z, que no trabajaba, "no colaboraba con las tareas domesticas".

Así, en junio del citado año, el acusado salió del domicilio para encontrarse con su hijo y su suegro, y tras marcharse ellos, acudió a diversos bares de la localidad, donde comió y tomó algunas cervezas. Sobre las 16,00 horas, llegó a casa y se encontró en el comedor a la víctima, con la que entabló una conversación en la que J.M.R.A. recriminaba a su compañero, entre otras cosas, "su poca participación en la casa".

DISCUSIÓN CON LA VÍCTIMA

No obstante, dicha conversación se tornó en discusión cuando la víctima, que escribía un libro sobre la vida de A.B.Z., le comunicó a éste "la necesidad de que le concediera autorización para publicarlo", algo a lo que el acusado mostró su intención de no conceder.

Tras ello, la víctima le dijo que se fuera de la casa, momento en el que el acusado, "movido con un claro ánimo de acabar con la vida" de su compañero, supuestamente cogió un cuchillo y se lo clavó en el cuello a J.M.R.A., quien viéndose atacado, cogió otro cuchillo para defenderse, pero A.B.Z. "le empujó y se lo quitó para clavárselo en distintas partes del cuerpo".

Pese a la agresión, la víctima corrió hacia la cocina, "momento en el que A.B.Z. le empujó y lo tiró al suelo", y posteriormente, según el fiscal, le clavó unas tijeras en distintas partes del cuerpo. J.M.R.A. consiguió salir de la casa "malherido" para pedir auxilio a sus vecinos, aunque murió minutos después de la agresión soportada a consecuencia de la gravedad de las lesiones sufridas en sus órganos vitales.

El presunto agresor tras lo sucedido "se cambio de ropa por estar toda ella manchada de sangre y salió de la casa", si bien fue interceptado por dos agentes de la Guardia Civil a escasos metros de la vivienda, "sin contar a los mismos la verdad" del suceso.

El fiscal considera que los hechos son constitutivos de un delito de homicidio y pide un total de 15 años de prisión para A.B.Z., así como una indemnización de 70.000 euros para la madre del fallecido.