Conocer el tipo de alimentación y la calidad de vida y salud de las personas enterradas en la necrópolis judía de Lucena y, por extensión, de la comunidad medieval judía, ha sido el objetivo del estudio patológico dental llevado a cabo por la Universidad de Granada sobre los restos hallados en este cementerio, cuyas conclusiones se presentaron ayer por parte del concejal de Patrimonio Histórico, Manuel Lara Cantizani; el arqueólogo municipal, Daniel Botella; y uno de los directores del estudio, Joan Viciano, quien ha trabajado junto a Stephano De Luca.

Empleando la observación de indicadores como la caries, el grado de desgaste del esmalte o los índices de sarro, el estudio ha podido determinar que el tipo de alimentación de las personas enterradas estaba basada en la ingesta de productos propios de una comunidad agrícola, en la que cereales como el trigo o el arroz se consumían a diario. Los análisis también revelan un consumo de carne y pescado en proporciones más pequeñas.

El concejal de Patrimonio Histórico destacó la importancia del estudio, pionero en cuanto a restos óseos de necrópolis de las características de la que se conserva en Lucena.