En las excavaciones que se realizan en la Cueva del Angel de Lucena se ha descubierto una pequeña caverna de unos veinte metros de largo en la que pudieron habitar los homínidos del Paleolítico. Este descubrimiento puede acreditar al lugar como el segundo yacimiento de la época en importancia tras Atapuerca.

El próximo lunes termina la temporada estival de dichas excavaciones, en las que cada vez está más cerca la posibilidad de un descubrimiento de restos humanos. Hay que tener en cuenta que en los primeros días de la campaña de excavaciones, donde participan 82 expertos de cuatro continentes, se estuvo trabajando en las tareas de limpieza de la sima, mientras que ahora se actúa sobre el pozo que comunica la cueva con la primera y que tiene unos cien metros de profundidad.

El concejal delegado de Patrimonio, Manuel Lara Cantizani, ha recordado que las primeras intervenciones en la Cueva del Angel se remontan al año 1995. Desde el año pasado se ha desarrollado una serie de estudios de micromorfología que han podido determinar que la zona donde se está excavando no es el sitio donde vivían los homínidos, sino que se trata de un lugar de descarnamiento de las piezas de caza que cobraban, como era el caso de caballos, toros y otras especies, que eran cocinadas también en este lugar.

Esta temporada de excavaciones se ha encontrado un hogar de unos tres metros de diámetro con varios metros de acumulación de cenizas, tratándose de un descubrimiento extraordinario, pues no se conoce nada igual en el Paleolítico. Los investigadores, dirigidos pos los arqueólogos Cecilio Barroso y Daniel Botella, han estado buscando rellenos sedimentarios que permitan definir la presencia de los humanos primitivos en este lugar, restos serán analizados.

Cecilio Barroso trabaja con Antonio Barral en una investigación sobre las posibles similitudes existentes entre la industria lítica musteriense de Benzú, en el norte de Africa, con la de la Cueva del Angel de Lucena. Ello permitiría descubrir la relación entre el musteriense en ambas orillas, dado que pudo haber contactos entre ambas civilizaciones.