La crisis económica ya está pasando factura a muchas familias de Baena, donde hasta ahora un alto porcentaje de ciudadanos vivía de la construcción. La pobreza tiene nuevos rostros. Una prueba del aumento del número de familias en situación de vulnerabilidad es que Cruz Roja ha visto triplicada la demanda de alimentos en este último año. El vicepresidente de Cruz Roja en Baena, Juan Manuel León de Toro, explica que, si el año pasado los voluntarios del programa Alimentos para la solidaridad atendía a 80 familias, este año son ya 240 las que acuden cada viernes al almacén de la organización en el polígono de Quibracostillas para recoger alimentos y artículos de primera necesidad. León de Toro asegura que "cada caso es difícil", aunque la diferencia en estos momentos es que "hay familias que, el año pasado, tenían una deuda normal y ahora están en el límite de la precariedad, por lo que intentamos que la situación no se convierta en dramática". Además, alerta de que la crisis golpea con más fuerza a las personas más vulnerables, como los inmigrantes, ya que "carecen de redes familiares en las que se puedan apoyar".

En Baena, las actuaciones del Plan E están ayudando a paliar una situación complicada. Sin embargo, estos fondos tienen fecha de caducidad y las organizaciones alertan de las dificultades que tienen muchas familias que para llegar a fin de mes precisan de la ayuda de entidades benéficas y programas específicos, puestos en marcha por el Ayuntamiento baenense.

Precisamente, este es el caso del Plan de Solidaridad municipal, un proyecto del que el equipo de gobierno es reacio a ofrecer cifras, fundamentalmente por la reacción que puede provocar en los beneficiados. A pesar de ello, el balance (a fecha 1 de julio) es que 800 personas son atendidas y hay abiertos 675 expedientes para personas en riesgo de exclusión por dificultad económica. En concreto, 45 personas atendidas son baenenses no demandantes de empleo y hasta ahora han sido contratadas 129 personas. Además, este plan está ofreciendo menús diarios a familias en función de sus necesidades y, en unos meses, han sido repartidas más de 1.000 comidas.