La desaparición de los coches permanentemente aparcados sobre la superficie y la posibilidad de usar en su integridad la gran extensión de la plaza de la Constitución de El Carpio como "espacio público verdaderamente relevante" constituyen la filosofía intrínseca del proyecto ganador del concurso de ideas convocado para la reordenación de este lugar histórico en el que se prevé un párking subterráneo con capacidad para 103 vehículos. Lo ha organizado el Ayuntamiento con la colaboración del Colegio de Arquitectos de Córdoba y la Diputación. Bajo el lema Simplex , el trabajo de María Carmen Vilar, Saida Dalmau y Anna Julibert ha conseguido el primer premio entre 101 propuestas presentadas.

La explicación del proyecto destaca que uno de sus grandes objetivos es "dar sensación de plaza dominada por el transeúnte". Para ello, las autoras juegan con la combinación de cuatro tipos de pavimento sobre una extensión de casi 5.600 metros cuadrados, que afecta a la plaza de la Constitución propiamente dicha y a las calles Altozano, Antonio Lara y Castillo. Así, sobre el suelo se concertarán los distintos colores del asfalto, de la baldosa hidráulica Panot, de las piezas rectangulares Zehn de Breinco y de la losa Vulcano. Los tonos, la disposición de las piedras y las dimensiones de las áreas cubiertas con cada especie de pavimento definirán los distintos usos. Y el fin es que, sin coches estacionados que perturben, el espacio principal del pueblo se utilice como lo que verdaderamente es: una plaza pública al servicio del ciudadano y susceptible de acoger variados eventos lúdico-culturales. En cuanto a los coches, se aparcarán en un subterráneo: un inmueble de dos plantas para 103 plazas de vehículos en total, cuya superficie construida será de 2.752,38 metros cuadrados.

Sobre el fallo, el alcalde de El Carpio, Alfonso Benavides, ha manifestado que "los técnicos han valorado nuestra intención de hacer una plaza más funcional y más habitable para todos los vecinos". En fin, la convocatoria ha permitido buscar soluciones al acuciante problema del aparcamiento, pero también conocer propuestas que podrían redefinir los usos sociales, pues de llevarse a cabo la remodelación prevista, El Carpio asistiría a la reforma más audaz e importante de su plaza mayor desde la que tuvo lugar a mediados de los 60 del siglo XX, que cambió la fisonomía urbana.