La primera sesión de las Jornadas de Otoño no dejó de lado el sistema de gobierno de las monarquías con las que coexistió el escritor. A través de una mesa redonda, se presentó un análisis de este sistema de gobierno monárquico, que se caracterizó por ser un ejemplo de equilibrio, según advirtió el catedrático de Historia del Derecho de la Universidad San Pablo--CEU, Juan Carlos Domínguez, quien insistió en la idea de defender el ideal de un sistema de gobierno administrativo y organizativo que iba por delante de sus convecinos alemanes o franceses y que fue la primera potencia mundial precisamente por esta virtud. La pluralidad gubernativa permitía que el Reino de Castilla estuviese unificado, aunque era necesario un control que el monarca realizaba a través de las órdenes, según explicó Feliciano Barrios, director de estas primeras jornadas. El profesor José Antonio Escudero, de las Reales Academias de la Historia y la Jurisprudencia y Legislación, presentó un esquema general del sistema de gobierno de los siglos XVI y XVII, donde el Rey dejaba en manos de los consejos los asuntos de Estado, permitiendo un reparto de competencias y un equilibrio de poder que frustraba todo intento de desestabilización, algo común tras la aparición de la figura de los validos en el siglo XVIII. En este siglo, la figura de los consejeros adquiere mayor protagonismo, dando lugar al gobierno ministerial actual.