Más de 70 chivas, cerca de 2.000 palomos, varias decenas de pollos, un par de yeguas y todos los perros de la finca murieron ayer en una granja en el camino Barrero de Castro del Río como consecuencia de un incendio provocado, según han asegurado la Policía Local del municipio y el propio ganadero.

El fuego comenzó entre la 1.00 y la 1.45 horas de la madrugada de ayer, y no pudo ser sofocado por los bomberos hasta pasadas las 9.30 horas de la mañana debido a los 7.000 kilos de paja y 7.000 de grano que había almacenados y que favorecieron la propagación de las llamas.

LA HIPOTESIS

Según el joven propietario, Ramón Garrido Jiménez, el fuego fue provocado con algún tipo de combustible (gasolina, gasoil o alcohol) en la ventana de una de las naves de la granja. Rápidamente las llamas se prendieron a la paja y se extendieron por todo el edificio --con una superficie de 350 metros cuadrados--. Dos yeguas que dormían en un establo no tuvieron tiempo de huir por una puerta que aparentemente resistía su fuerza y quedaron totalmente calcinadas (al mediodía sus cuerpos seguían humeando y emitían un hedor insoportable).

A unos metros perecieron por asfixia algo más de 70 chivas de entre 8 meses y un año que estaban siendo preparadas para el apareamiento. Las llamas alcanzaron el techo de la nave, derritieron algunas vigas del tejado y gran parte de la estructura del edificio cedió y se derrumbó.

En el mismo lugar había un palomar en el que murieron 2.000 ejemplares. En una jaula donde se criaban varias decenas de pollos no quedó ningún animal con vida y en el lugar en el que los perros vigilaban la finca tan sólo había un esqueleto calcinado.

El dueño, de 27 años de edad, descartó que el incendio haya sido fortuito porque la finca no tiene luz eléctrica y porque la temperatura a esas horas de la madrugada no era como para provocar fuego.

El propietario desconoce quién puede haber ejecutado semejante infierno aunque apunta sus sospechas a "los múltiples enemigos que tenemos los ganaderos". Cuando sacan a pastar a su cabaña, muchos animales lo hacen en las cosechas y algunos mueren por los venenos que los agricultores les ponen para evitarlo. "Cuando lo denunciamos al Seprona muchos nos toman entre ojos". Garrido ha señalado también un precedente en Castro del Río cuando unos desconocidos incendiaron el coche patrulla de la Policía Local.

Cerca de 380 cabezas de ganado lograron salvarse cuando el fuego se aproximaba al segundo departamento de la finca que sufrió daños también, pero la catástrofe pudo ser mayor aún y afectar incluso a las casas de las afueras del casco urbano de Castro del Río. La finca descansa sobre un cerro rodeado de olivos a la izquierda del camino y de campos de trigo a la derecha que acaban prácticamente en las viviendas.

Al mediodía una máquina cavaba una fosa donde serán enterradas las víctimas de este infierno. Lo que queda de la estructura de la nave ha sido precintada por la Guardia Civil para investigar las causas del siniestro.