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Mayo Festivo

Córdoba llega a unas Cruces marcadas por el "fresquito" y el tirón del puente del Primero de Mayo: "Hay ganas de fiesta"

Compañeros de trabajo, turistas y algunas familias son los primeros asistentes a una fiesta que arranca entre el bullicio del centro y la calma de otros barrios, y conjurada contra la lluvia

Córdoba llega "con ganas" a sus Cruces

A. J. González

Pilar Cobos

Pilar Cobos

Córdoba

"Hay ganas". Las Cruces de Mayo de Córdoba han iniciado la jornada del jueves con la afluencia de compañeros de trabajo, turistas y algunas familias y amigos, pero, sobre todo, con la vista puesta en lo que está por llegar. Después de una primera noche del miércoles algo tibia en algunas zonas por la amenaza de lluvia, la fiesta continúa y los ánimos son prácticamente inmejorables.

Algunos asistentes explican a Diario CÓRDOBA que este mediodía ha sido solo una primera toma de contacto. La alegría, la música de siempre y el picoteo se alternan en estos enclaves, y la lluvia aparece como una amenaza lejana. "Decían que hoy llovía y el tiempo ha sido ideal", afirma Juan Romero, responsable de turno de la cruz instalada por la hermandad del Vía Crucis en la plaza de la Trinidad.

En este montaje, la jornada ha comenzado, como en años anteriores, con la visita de los usuarios de residencias de la obra pía Santísima Trinidad, a quienes suelen invitar a un aperitivo. Después han llegado estudiantes y profesores de la Escuela de Artes y Oficios Mateo Inurria (un año más, ellos han diseñado la cruz), y trabajadores de otros centros y empresas cercanas.

Juan Romero explica que cada jornada suele recibir determinados colectivos de público. Esta noche esperan a visitantes "de todas partes" para conocer la instalación, desde familias a despedidas de soltero, o los asistentes a bodas que se celebran en la parroquia y que contratan con ellos un picoteo.

"Hace fresquito y ha comenzado el puente"

Junto a la iglesia de San Nicolás, un grupo de compañeros del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica (Imibic) ha acudido a la cruz de La Sentencia cumpliendo su tradición particular, un jefe pertenece a esta hermandad y cada año suelen comenzar la fiesta visitando su montaje, explica Álex Sereno. Entre el olor a pinchitos y a vino, estos jóvenes confirman con una sonrisa abierta que "hay ganas" de fiesta, "sobre todo, porque hace fresquito y ha comenzado el puente", señalan.

Bulla en la cruz de la plaza de San Ignacio de Loyola

En la plaza de San Ignacio de Loyola, la imagen se repite. Centenares de personas se han reunido en torno a la cruz, pero todavía se puede llegar a la barra. Manuel Serrano, hermano de la Buena Muerte y responsable de la instalación, detalla que a mediodía suelen recibir a muchos trabajadores de los bancos más próximos y a funcionarios de las administraciones públicas, en tanto que por la noche es el turno del público joven. "Llevamos mucho tiempo y hay gente muy fiel, que viene todos los años".

"El puente ayuda mucho, es largo y siempre anima a la gente", confirma. También valora de forma positiva el control del botellón por parte de la Policía Local. "Nos viene muy bien que se prohíba el botellón, porque la hermandad destina mucho trabajo, esfuerzo y dinero a la cruz. Además, viene muchísima gente de fuera y la imagen no es la misma".

En las inmediaciones, Antonio Ruiz y Selma Puntas, que son cuñados, afirman que esta es la primera visita a una Cruz de Mayo para sus respectivos hijos. "Son sus primeras cruces y venimos familiares y amigos, con los chicos no se puede salir mucho por la noche", reconocen.

Rumbas y sevillanas acompañan a la decoración tradicional de esta fiesta, que exhibe montajes cada vez más elaborados. En el aire, el concurso municipal que elegirá las mejores instalaciones de entre las 52 participantes. Por ahora, en otras zonas del casco histórico de Córdoba el ambiente es más tranquilo, a la espera de la llegada de una noche que promete.

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