Córdoba recupera este 2022 sus cruces de mayo tras dos años de pandemia. La capital clausuró el 5 de mayo de 2019 su última edición de la Fiesta de la Cruces de Mayo. Entonces habría sido un verdadero disparate pensar que ni en 2020 ni en 2021 el Mayo Cordobés se quedaría sin una de sus citas más señeras. Pues bien, cerca de 1.100 días después la ciudad volverá a acoger esta fiesta en su máximo esplendor y sin alguna restricción de las que ha habido durante la pandemia. Eso sí, siempre que la meteorología sea favorable y la lluvia no agüe la fiesta.

En total, el Concurso de Cruces 2022, que se celebrará entre los próximos 28 de abril y 2 de mayo, contará con 46 participantes, entre hermandades, entidades y asociaciones, si bien las cofradías serán los colectivos más representados en esta primera cita festiva del Mayo Cordobés. Esta cifra supone un leve descenso con respecto a la edición de 2019, cuando hubo 52 cruces repartidas en sus diferentes categorías, Casco Histórico, Zona Moderna y los recintos cerrados.

No cambiará el horario con respecto a 2019, según refleja el correspondiente reglamento, lo que quiere decir que la música dará un descanso por la tarde. Concretamente, el horario de apertura de las cruces será de 12.00 a 2.00 horas, a excepción del último día en que cierran a las 16.00 horas. Eso sí, de 17.00 a 20.00 horas no podrán poner música.

El origen de las cruces de mayo

Llegada esta fecha tan marcada en el calendario de la ciudad conviene recordar cuál es su sentido, el origen y algunas pinceladas históricas que sirvan para explicar el porqué del auge y el tirón popular que tiene. Así, las primeras cruces de mayo que montaron los cordobeses se remontan al arranque del siglo XX. Se trataba de un evento con un cariz popular que servía para unir dos vertientes algo antagónicas, pero perfectamente solubles en este ocasión. Por un lado, era una fiesta que servía para anunciar la llegada de la primavera y, por otra parte, se fundía con la religiosidad. No en vano, la cruz es un símbolo eminentemente cristiano. En el caso de su peculiaridad en el mes de mayo, significa el triunfo de Jesucristo sobre la cruz.

Cruz de mayo en el Bailío.

De hecho, buceando un poco más en las teorías que argumental su origen religioso, el origen de esta tradición pudo estar en el año 326 de la era cristiana. Esa fue la fecha en la que falleció la emperatriz Helena de Constantinopla después de encontrar la verdadera cruz de Jesucristo (Vera Cruz). Fue el 3 de mayo cuando, antes de morir, pidió a sus seguidores que celebraran el hallazgo cada año en esa misma fiesta.

Dejando a un lado los motivos que han llevado a distintas ciudades, entre ellas Córdoba, a hacer de las Cruces de Mayo una de sus grandes fiestas de año, otro de los detalles que llaman la atención es su ubicación. Este aspecto ha ido cambiando con el paso de los años, ya que a principios del siglo XX se montaban en el interior de los patios y eran los propios vecinos los que se encargaban de su montaje. Es más su decoración floral procedía en su mayoría de las propia flores que estos mismos patios tenían. Además, tampoco existía una fiesta propia y, menos aún, un concurso con participantes. El tamaño de estas cruces también era bastante inferior al actual.

En los años 40 eran escasas las expuestas, si bien había algunos ejemplos, como es el caso de la cruz de la plaza del Moreno que mantenía la tradición. A finales de esta década solían montarse en los recintos de los cines de verano como los de las Delicias, el Cinema España, Avenida, San Cayetano; donde estaban expuestas y eran amenizadas por orquestas como la de los Hermanos Conde.

Las cruces permanecieron en el interior de los patios durante décadas hasta que en 1953, cuando empezaron a gozar de gran popularidad y surgió la competitividad entre todos aquellos que las montaban, arrancó el concurso. En esa primera edición del certamen, cruces y patios participaban unidos y la organización ya corrió a cargo del Ayuntamiento. Sin embargo, solo un año después, en 1954 ya eran independientes.

La barra, elemento característico

La barra es otro de los elementos que parecen indiscutibles en una cruz de mayo actual, pero que tampoco han estado toda la vida. El cambio llegó cuando se sacaron las cruces de los patios, por lo que la única manera de ganar dinero consistía en vender comida y bebida. Actualmente representa uno de las grandes fuentes de ingresos de algunos de los colectivos que participan en el certamen.

Cruz de mayo en la plaza Conde de Priego de Santa Marina SÁNCHEZ MORENO

El tamaño de las cruces tampoco ha sido el mismo a lo largo de la historia de esta fiesta. Así, las primeras eran de muy pequeño tamaño y formaban parte del conjunto del patio. Las actuales pueden llegar a medir hasta tres metros y su decoración dejó de ser de flores recogidas para contar con unos diseños compuestos con flores de vivero, sobre todo claveles rojos y blancos. Además, junto a la cruz es frecuente contar con una decoración nutrida de elementos propios de la cultura cordobesa, como son los mantones, la guitarra española y las macetas.

En el histórico cabe reseñar que la cruz instalada en la calle Montero, 30 (Peña Los 14 Pollitos); la plaza de la Fuenseca (Peña Los Abderramanes); y plaza Valdelagrana (Peña Los Cabales) fueron los primeros ganadores.