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Mercado laboral

José Manuel García, trabajador de ayuda a domicilio en Córdoba: "Los usuarios se extrañaban de que fuese un hombre"

Tras 17 años trabajando en el sector, recuerda que muchas compañeras le preguntaban si sabía guisar o coser

José Manuel García, trabajador de la ayuda a domicilio en Córdoba.

José Manuel García, trabajador de la ayuda a domicilio en Córdoba. / A. J. González

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Pilar Cobos

Pilar Cobos

Córdoba

José Manuel García, de 62 años de edad, lleva 17 como auxiliar de ayuda a domicilio en Córdoba, un sector al que llegó después de dos décadas en la joyería y en el que todavía encuentra la sorpresa de los usuarios por ser hombre.

«Yo venía del mundo de la joyería. Cuando se vino abajo intenté tirar por la parte sociosanitaria», recuerda. Se formó como técnico de transporte sanitario, celador y auxiliar en residencia hasta que surgió una oportunidad en ayuda a domicilio. «Nos llamaron a 30 mujeres y dos hombres, y entraron diez mujeres y los dos hombres, para sorpresa nuestra».

Se dio cuenta de que los cuidados se asociaban a las mujeres

Aquellos primeros momentos evidenciaron hasta qué punto los cuidados se asociaban a las mujeres. Al coincidir con sus compañeras antes de acceder al empleo, estas les preguntaban: «¿Tú sabes guisar? ¿Y sabes coser?». José Manuel sabía defenderse: como hermano mayor, había cuidado de sus hermanos. «Las mismas compañeras se sorprendían».

La reacción se repetía entre los usuarios. «Se extrañaban de que fuese un hombre y decían que querían a una mujer. Hay muchos usuarios que por su forma de pensar a lo mejor les da pudor que un hombre les lave, y el caso contrario. Me han llegado a preguntar si soy mariquita, con eso lo digo todo (ríe)».

Explica que ahora hay "mucha demanda" de hombres en el sector

Con el tiempo, explica, cada vez hay más trabajadores varones. «Ahora estamos bastante solicitados. Hay mucha demanda de hombres, cada vez más, quizá por la fuerza a la hora de manipular, pero nosotros defendemos (es delegado de UGT en su empresa) que no por ser hombres tenemos que emplear más fuerza, porque para eso hay sillas, grúas y otros mecanismos».

"Hay muchos usuarios que por su forma de pensar a lo mejor les da pudor que un hombre les lave, y el caso contrario. Me han llegado a preguntar si soy mariquita, con eso lo digo todo (ríe)"

Su trabajo incluye aseo personal, hacer camas, algo de limpieza, compras o acompañamientos, según el grado de dependencia. Tareas que hacía en sus primeros años, como curas, insulina, podología y limpiezas generales, corresponden ahora a sanitarios y a otros compañeros o compañeras.

Los usuarios que viven solos precisan de su compañía

Lo que más valora de su empleo no se mide en tareas. José Manuel habla de usuarios que viven solos, toman medicación para la depresión y esperan con ganas la llegada del auxiliar. «Están deseando que llegues para que les hagas compañía. Eso te satisface muchísimo, poder ayudar a las personas». «Se te agradece la ayuda y ves que la persona cambia radicalmente», resume.

Esa cercanía es, para él, una de las mayores recompensas de una profesión cada vez más demandada en Córdoba. Recientemente, este trabajador de la ayuda a domicilio, junto a otro compañero y a ocho compañeras, han sido reconocidos por Atende, con la entrega de un diploma, por su labor profesional.

Tras 17 años, su experiencia deja una idea sencilla: cuidar, cocinar, acompañar o atender no entiende de sexos. «Se hace y se aprende, como todo en la vida».

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