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Fenómeno en redes sociales

Las batallas de 'farmear aura' llegan a Córdoba: medio millar de 'zoomers' toman el Balcón del Guadalquivir

Los chicos se concentran en una competición de gestos extravagantes, carreras, bailes y toda clase de ocurrencias que forman parte de un fenómeno viral en redes sociales

'Farmear aura': la fiebre de TikTok llega a Córdoba

A. J. González

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Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Córdoba

«Six seven». «+1.000 de aura». «Becanyahu». Si acaba de leer estas frases y no ha entendido absolutamente nada, tranquilo, probablemente no le pasa nada, simplemente acaba de entrar en el internet de la generación Z. Y Córdoba ha acogido este domingo su primera —y multitudinaria— batalla de farmear aura.

¿Qué es una batalla de farmear aura?

Alrededor de medio millar de jóvenes se han dado cita en el Balcón del Guadalquivir para participar o asistir a un fenómeno que triunfa en redes sociales a golpe de TikTok viral. Explicar en qué consisten estas batallas resulta complejo y extraño a partes iguales, porque aquí no hay reglas demasiado complicadas, gana quien consigue llamar más la atención, causar más gritos del público o, sencillamente, demostrar que tiene más «aura».

Empezando por el nombre, el término «aura» se ha convertido en una de las expresiones de moda entre los más jóvenes para referirse a ese no sé qué que hace que una persona parezca tener carisma, presencia o estilo. Tener aura es, en definitiva, molar. Y «farmearla» —del inglés farm, cultivar o recolectar— significa acumularla realizando acciones que permitan ganar puntos de popularidad o respeto.

La cosa, como suele ocurrir en internet, se ha convertido en un juego. Las batallas de aura enfrentan a dos personas en exhibiciones, retos o, simplemente, en una competición por ver quién, básicamente es capaz de hacer la mayor tontería y salir de ella con dignidad. Alrededor, un nutrido público jalea a los participantes mientras la música acompaña cada ocurrencia. No hay árbitro, cronómetro ni medallas: el marcador es la reacción de la gente.

Desde primera hora, el evento ha superado todas las expectativas. «Ni de coña me esperaba tanta gente», reconocía un joven de unos 18 años mientras contemplaba el enorme corrillo formado en torno a los competidores y a los muchos espectadores que se agolpaban en los pretiles del Balcón del Guadalquivir.

Comienzan las batallas

Y el espectáculo no ha escatimado en recursos. Máscaras, saltos, muchísimos gritos, gestos para mandar callar, mewings (gesto para forzar la mandíbula), pantalones que se bajan de repente para descubrir una falda o una prenda extravagante, simulaciones de peleas, bailes de Fortnite, carreras entre el público o incluso imitaciones de un therian. Aquí prácticamente cualquier cosa sirve para intentar sumar puntos. La idea más loca, la que más sorprenda o llame la atención, o simplemente la personalidad que mejor conecte con el público es la que acaba llevándose más aura. «La clave es el lenguaje no verbal», explica Manuel Gil. «Si haces el ridículo, pero con flow, sumas aura», añade su amiga.

La fiebre de TikTok llega a Córdoba: las imágenes de la primera batalla de ‘farmear aura’ junto al Guadalquivir

Multitudinaria asistencia en la primera batalla de ‘farmear aura’ junto al Guadalquivir / A.J. GONZÁLEZ

Para algunos, ni siquiera hace falta entender demasiado. «No sabría explicar por qué, pero es divertido», cuenta Francisco «Chico» Sánchez, que ha acudido con dos amigos antes de ir al partido de fútbol. Uno de ellos explica que cualquiera puede unirse y participar y que los gritos de «ooohh» y la palabra «aura» forman ya parte indisociable de una jerga que, en cuestión de segundos, acaba convertida en contenido para TikTok. Cuando alguien hace un gesto especialmente extraño o una ocurrencia inesperada, el público se viene arriba, grita, jalea su nombre y convierte la escena en parte del espectáculo.

En el fondo, las batallas de aura son otro de esos fenómenos de chavales que saltan de TikTok a la calle, como ocurrió recientemente con los therians o, antes, con los encuentros de Pokémon GO. La idea es siempre la misma, juntarse, echarse unas risas y convertir una broma compartida en una experiencia colectiva. La diferencia es que ahora la competición tiene nombre, puntuación imaginaria y un móvil listo para subirlo a internet.

Porque aquí no hay trofeos ni medallas que llevarse a casa. Solo unos cuantos puntos imaginarios, el reconocimiento del público, muchos gritos y la posibilidad, por no decir sueño, de hacerse viral. Y, si la cosa sale mal, pasará lo que resumía uno de los asistentes: «No tendrás aura, sino Laura».

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