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Curiosidades de Córdoba

El gran malentendido de uno de los monumentos más fotografiados de Córdoba: esta es la verdad que sorprende a los visitantes

A pesar de su apariencia, no conmemora victorias militares, sino que fue transformada en el siglo XVI para una visita real

Momentos de la reapertura del mirador de la Puerta del Puente en 2025.

A. J. González

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Manuel Á. Larrea

Manuel Á. Larrea

Córdoba

Hay creencias en Córdoba que mucha gente considera ciertas y que, sin embargo, no lo son. Una de ellas tiene nombre propio y está ahí, imponente, en el extremo norte del Puente Romano, mirando de frente a la Mezquita-Catedral como si llevara toda la vida haciendo guardia. Mucha gente lo llama el arco del triunfo. Pero no, no lo es.

La Puerta del Puente podría parecer un arco del triunfo como los que, en otras ciudades, conmemoran alguna victoria. Esa pequeña confusión no se debe solo a la apariencia, sino que esconde, en realidad, una historia mucho más interesante. Más interesante, incluso, que la de cualquier arco levantado para celebrar una victoria militar.

Por qué la Puerta del Puente no es un arco del triunfo

Quien se acerque a ella por primera vez entenderá de inmediato el malentendido. La estructura tiene todo lo que uno esperaría de un arco del triunfo: una presencia monumental, columnas estriadas de orden dórico flanqueando el paso central, un entablamento clásico y esa solemnidad de piedra que invita a imaginar legiones desfilando bajo ella.

En imágenes el fin de la restauración de la Puerta del Puente

La Puerta del Puente. / A.J.González

Pero la Puerta del Puente no celebra ninguna batalla. No conmemora ninguna conquista. Y, en sentido estricto, ni siquiera tiene un arco: el vano central es adintelado, coronado con un frontón curvo, no con la curva característica de un arco triunfal romano. Lo que sí tiene es siglos de historia encima, literalmente.

El origen de la Puerta del Puente de Córdoba

En ese punto del sur de la ciudad, donde hoy se abre paso entre el puente y la plaza del Triunfo, otro nombre que alimenta la confusión, hubo una puerta desde los tiempos del Imperio Romano. Entre los reinados de Tiberio y Claudio, en torno a mediados del siglo I, ya existía aquí un acceso a la ciudad con tres vanos, estratégicamente situado junto al río Guadalquivir y al puente por el que discurría la Vía Augusta.

Córdoba abre la terraza de la Puerta del Puente

Visitantes en la terraza de la Puerta del Puente de Córdoba. / Manuel Murillo

Cuando llegaron los musulmanes, la puerta no desapareció, se transformó, se rebautizó varias veces y siguió siendo uno de los accesos más importantes de una de las ciudades más poderosas del mundo. La puerta que vemos hoy, sin embargo, es hija del Renacimiento y de una visita real.

La transformación de la Puerta del Puente y su estética actual

En 1570, Felipe II celebró Cortes en Córdoba, y la ciudad quiso estar a la altura. La entrada, la que recibía a viajeros y mercancías desde el sur, estaba en un estado que no hacía honor a la ocasión. Las autoridades decidieron que había que levantar algo digno. Algo monumental.

El encargo terminó en manos de Hernán Ruiz III, que casi triplicó el presupuesto inicial y planteó una obra de mayor ambición. Las obras arrancaron en 1572, pero se fueron alargando hasta quedar finalmente inconclusa. Aun así, lo que quedó en pie bastó para que la Puerta del Puente se convirtiera en uno de los monumentos más reconocibles de la ciudad.

La reapertura del mirador de la Puerta del Puente

A. J. González

Siglos después, en 1912, esas murallas fueron derribadas. Y en 1928, el alcalde de entonces mandó construir la cara interior de la puerta imitando la fachada exterior, para que tuviera el mismo aspecto por los dos lados. Fue ese momento el que le dio su aspecto actual.

La Puerta del Puente está declarada Bien de Interés Cultural desde 1931, junto al Puente Romano y la Torre de la Calahorra. Forma parte, además, del centro histórico de Córdoba considerado Patrimonio de la Humanidad. Y es, junto a la Puerta de Almodóvar y la Puerta de Sevilla, una de las tres únicas puertas históricas que han sobrevivido en la ciudad. Dos mil años de historia.

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