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Cómo afecta el calor a la psique

El calor extremo de Córdoba agrava la ansiedad y depresión y causa descompensaciones en pacientes psiquiátricos: "La falta de sueño reparador es clave"

El Servicio de Salud Mental registra un incremento de los ingresos en el mes de agosto aunque su responsable lo desvincula del calor tras un mes de julio con menos hospitalizaciones

La jefa de Salud Mental del Reina Sofía, Carmen de Prada, y la psicóloga cordobesa Pilar Luque.

La jefa de Salud Mental del Reina Sofía, Carmen de Prada, y la psicóloga cordobesa Pilar Luque. / CÓRDOBA

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Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

Córdoba

Córdoba lleva más de dos meses inmersa en una sucesión de episodios de calor extremo, una situación que afecta a la población en general y de forma más acusada a las personas que presentan algún problema de salud mental. La psicológa cordobesa Pilar Luque explica que cuando el termómetro se mantiene por encima de los 40 grados y/o se repiten noches con más de 20 grados, el cuerpo se esfuerza por mantener estable la temperatura corporal y destina más energía a este fin, reduciendo la producción de neurotransmisores como la serotonina y, con ello, el bienestar emocional. "El calor extremo no solo nos afecta físicamente, también psicológicamente", afirma, "porque supone un factor de estrés para el cerebro, lo que provoca fatiga, insomnio, agresividad e irritabilidad".

El resultado es una mayor afectación en las personas que padecen algún trastorno mental y un mayor riesgo de sufrir recaídas, advierte. Luque señala que "la falta de sueño reparador, encargado de regular las emociones, es clave en los pacientes psiquiátricos, ya que altera el estado de ánimo y la concentración y aumenta la fatiga y la confusión". Algunos fármacos antipsicóticos o antidepresivos influyen en la capacidad del cuerpo para regular el sudor y la temperatura. Por eso, recomienda "mantener el consumo constante de agua y procurar que las personas afectadas estén en espacios frescos con aire acondicionado".

Carmen de Prada, jefa del servicio de Salud Mental del hospital Reina Sofía de Córdoba, coincide en que "las temperaturas muy altas provocan de forma general en todas las personas malestar general, cansancio, inquietud, desasosiego, sueño fragmentado y escasamente reparador". Esto condiciona una mayor tendencia a la "irascibilidad, irritabilidad, así como decaimiento y apatía, lo que interfiere en la calidad de vida personal y propicia dificultades en interacciones interpersonales en la vida cotidiana y en las relaciones sociales".

La psiquiatra señala que en las personas especialmente vulnerables que sufren patología psíquica las repercusiones pueden ser más importantes. Así, destaca "el incremento de las emociones ansioso depresivas e incluso descompensaciones de cuadros psiquiátricos graves al verse muy interferido el sueño".

Carmen de Prada recomienda de forma general y especialmente a las personas más vulnerables y a los afectados por patologías graves "que extremen los cuidados, mantengan una adecuada hidratación y eviten en lo posible espacios no protegidos del calor, procurando encontrar el confort suficiente para conseguir el sueño reparador".

Romper el aislamiento y buscar momentos de esparcimiento

Pilar Luque sugiere la posibilidad de adaptar los horarios con el fin de "mantener los paseos preferentemente en zonas de naturaleza con mayor cantidad de sombra y árboles, acudir al gimnasio para hacer deporte en un espacio climatizado, practicar actividades acuáticas, proteger el sueño y, en los pacientes psiquiátricos, no suspender la medicación y acudir al médico si se observa algún cambio". Aprovechar los días en los que las temperaturas bajan después de una ola de calor para recuperar las rutinas saludables también es importante.

En estos periodos de calor, hay una serie de actividades habituales como salir a caminar, practicar algún deporte o acudir a actividades culturales que se suspenden como medida de protección contra el calor, lo que aumenta la sensación de aislamiento, sobre todo, en las personas que viven solas. En ese contexto, la rutina pasa a segundo plano y también las actividades de esparcimiento en el exterior "dos elementos que son fundamentales para combatir la soledad, la ansiedad y la depresión".

La psicóloga anima a los cordobeses a no descuidar el contacto con las personas mayores, ya que en verano se ven obligados a reducir las salidas y las relaciones sociales, lo que dispara la sensación de confinamiento y la soledad. La responsable del Teléfono de la Esperanza en Córdoba, Josefina Santos, recuerda que la soledad no deseada causa mucho sufrimiento psíquico, lo que explica que esta sea el motivo del mayor número de más llamadas a este servicio no solo en verano sino durante todo el año en España, por encima de la ansiedad y la depresión.

Aumento de los ingresos en Salud Mental

Carmen de Prada señala que determinados factores entre los que se encuentra el calor pueden propiciar descompensaciones de cuadros psiquiátricos y esto conlleva un aumento de los ingresos hospitalarios.

Según De Prada, desde hace algunos años se observa un incremento de hospitalizaciones en Salud Mental, alcanzando los 200 ingresos al año, aunque no se pueden vincular directamente al calor. "Este mes de julio, el número de hospitalizaciones en la unidad de Salud Mental ha descendido respecto al año anterior, mientras que en agosto va en aumento".

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