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Verano

Excursiones a la playa en autobús desde Córdoba: un verano de escapadas de ida y vuelta

Familias, parejas y amigos madrugan para disfrutar de un día de playa sin coche, sin aparcamiento y con sombrillas, neveras y sillas para pasar toda una jornada junto al mar

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Fabiola Mouzo

Fabiola Mouzo

CÓRDOBA

A las 7.30 horas de la mañana, mientras Córdoba apenas empieza a desperezarse, los primeros viajeros comienzan a concentrarse en los puntos de salida con todo lo necesario para pasar el día frente al mar. Sillas, sombrillas, neveritas, hamacas y bolsas con comida se acumulan junto a ellos mientras esperan el autobús, muchos ya vestidos con ropa de playa y preparados para una jornada que empieza temprano y terminará al caer la tarde. Entre saludos, conversaciones y el ir y venir de familias y grupos de amigos, el ambiente es más propio de vacaciones que de una mañana cualquiera en la ciudad. Son los preparativos de una escapada exprés a la costa: unas horas de autobús para cambiar el calor de Córdoba por la arena y el agua del Mediterráneo.

Para algunos cordobeses, las excursiones de un día a la playa se han convertido en una tradición más del verano. Rafi Carrasco es una de las viajeras habituales. Este año ya ha realizado tres excursiones y asegura que puede llegar a hacer una escapada a la semana cuando tiene ocasión. «Vamos a todos lados», explica, aunque El Palo es uno de sus destinos preferidos.

"Si vamos en coche, la cervecita tiene que ser menos"

Para Rafi y su marido, José Patricio Morales, viajar en autobús tiene una ventaja clara frente al coche: no tienen que estar pendientes de conducir. «Si vamos en coche, ya la cervecita tiene que ser menos», dicen entre risas. Además, el autobús les permite olvidarse del aparcamiento porque, además, «el autobús nos deja en la misma orilla de la playa».

También prefieren, cuando pueden, viajar entre semana. El motivo no es tanto el ahorro de un euro en el billete como la posibilidad de encontrar menos gente en la playa.

Un verano de ida y vuelta a la playa

A. J. González

La comida y la bebida también forman parte de la estrategia para contener el gasto. Las familias suelen llevar buena parte de lo que van a consumir durante el día. Esta pareja asegura que en la costa las bebidas pueden encarecer considerablemente la jornada. Aun así, algún espeto y unos boquerones al limón acaban cayendo.

Araceli Moreno y Lola Castro también son habituales de estas excursiones. Araceli explica que suele acudir a El Palo, una playa que considera cómoda, familiar y más económica que otras zonas de la costa. Cuando son muchos para comer, señala, el precio es un factor importante y por eso prefieren esta zona frente a otros destinos donde la diferencia económica puede ser considerable. También miran el precio del propio viaje. Recuerdan que hace alrededor de dos años el billete costaba 12 euros y que actualmente cuesta 15 euros.

Araceli lleva todo lo necesario: comida, bebidas, sombrilla, sillas y una nevera

En este caso, además, el viaje tiene un componente especial porque van acompañadas de dos niños saharauis que acogen durante el verano. Para los menores, el día de playa es especialmente esperado y, por eso, la jornada junto al mar se convierte en una de las actividades más especiales del verano para esta familia.

Para pasar el día, Araceli lleva todo lo necesario: comida, bebidas, sombrilla, sillas, hamacas y una nevera portátil, además de otros objetos para que los niños puedan entretenerse en el agua y entre las rocas. El equipaje es, de hecho, una de las imágenes habituales de estas excursiones.

A.J.González Córdoba Un día de playa en autocar autobús Espinosa excursión

Araceli Moreno y Lola Castro con dos niños saharauis que acogen durante el verano. / A. J. González

El ambiente a primera hora es de entusiasmo: preparativos y saludos

Mariló Espinosa llega a la parada acompañada de una auténtica expedición familiar. Son muchos y van llegando poco a poco, cargados con todo lo necesario, pero también con mucha ilusión por el día que tienen por delante. El ambiente a primera hora es de entusiasmo: entre saludos y preparativos, esperan la llegada del autobús en una parada, la de la Plaza de Andalucía, que concentra más de una veintena de personas un jueves.

Por su parte, Loli Cubero cuenta que acude a la playa todos los años, normalmente una o dos veces, y que El Palo es su destino preferido porque es «tranquilito» y más económico a la hora de comer. La principal pega que encuentra en estas excursiones es la hora de regreso: a las 19.00 horas ya tienen que estar en el autobús, aunque reconoce que la fórmula permite pasar prácticamente todo el día junto al mar.

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