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Astronomía

Hágase la sombra: el Sol y la Luna se alinean con Ategua en la tarde del eclipse en Córdoba

Unas 200 personas han observado la ocultación del astro desde un mirador privilegiado en un yacimiento histórico de la Campiña

Ategua mira al eclipse

Víctor Castro

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Rafael Verdú

Rafael Verdú

Córdoba

A la hora prevista y tal como habían predicho los astrónomos, el cielo se ha oscurecido casi por completo en Córdoba poco antes del atardecer. Los astros no se mueven a voluntad ni por capricho y son, con el uso de los instrumentos y observaciones adecuados, predecibles en grado máximo. Y resulta que los seres humanos llevamos milenios anotando los eclipses de sol, a los que hay referencias en tumbas egipcias de hace 3.500 años. Observándolos llevamos mucho más tiempo, desde que nos bajamos del árbol en alguna selva africana.

Seguro que entonces nos asustábamos cuando se hacía de noche a destiempo, como hoy -dicen- se aterran los pájaros y los perros. También los romanos temían los eclipses solares por considerarlos señales de mal augurio, y hasta los chinos, siempre prolijos en sus anales, los ocultaban en sus crónicas preimperiales para no afear el mandato de un gobernante. Hoy es todo lo contrario y la ocultación del sol se ha convertido en un evento turístico y económico de primera magnitud del que hablan hasta los políticos. Un regalo del cielo también en aquellos sitios donde la ocultación no ha sido total.

El comienzo a la hora prevista

El eclipse solar ha comenzado en Córdoba a las 19.41 horas, cuando la Luna ha ido comiéndose el Sol muy poco a poco. Las predicciones señalaban hasta la posición del segundero, pero eso ha variado según la posición de cada observador: unos cuantos kilómetros hacia el noroeste han adelantado unos segundos el inicio del fenómeno. A las 20.36 horas se ha producido la máxima ocultación del Astro Rey, tapado en algo más de un 96%. A esa hora, unas 200 personas observaban con sus gafas puestas en uno de los mejores miradores de la provincia. Ha sido en el yacimiento arqueológico de Ategua, en la barriada cordobesa de Santa Cruz, gracias a una actividad organizada por la Asociación de Amigos de Ategua con el apoyo de la Diputación Provincial de Córdoba.

El eclipse solar deja imágenes únicas desde el enclave arqueológico de Ategua en Córdoba

El eclipse solar deja imágenes únicas desde el enclave arqueológico de Ategua en Córdoba / Víctor Castro

Los cielos se preveían despejados, aunque una tenue calima cubría todo el paisaje que se ve desde Ategua en kilómetros a la redonda. La única nube en el cielo se ha interpuesto en el recorrido del Sol, pero no ha impedido la visión del eclipse. "¡Se ve el bocado!", comentaban algunos de los asistentes, gafas mediante. A simple vista, media hora después del inicio, la diferencia de luminosidad era apenas perceptible, con un cuarto del Sol ya cubierto. Era fácil confundir el episodio con un atardecer cualquiera, si no fuera porque todo el mundo sabía lo que estaba ocurriendo.

Los momentos cumbre del eclipse

A las 20.15 la diferencia ya era palpable. Visto a través de las gafas especiales, el Sol aparecía como una Luna en cuarto menguante. Faltaba poco para el máximo de ocultación y se empezaba a notar la bajada de temperatura. En esta fase, la danza entre el Sol y la Luna se ha acelerado, tal como también estaba previsto. "El cambio de luz es evidente", ha dicho el director de la Escuela Municipal de Astronomía de Villanueva de Córdoba, Juan Gómez, al ritmo de música New Age.

A tres minutos del paso, tan solo quedaba visible una mínima franja de Sol, pero había luz suficiente para provocar sombras y llevar la vista desde el cerro de Ategua hasta la Subbética por el Sur y Sierra Morena por el Norte. Se ha levantado una suave y refrescante brisa que ha acompañado durante el clímax en los dos minutos de máxima ocultación a partir de las 20.36 horas. Al término, los asistentes han dado al Sol y la Luna un tímido aplauso.

El eclipse solar deja imágenes únicas desde el enclave arqueológico de Ategua en Córdoba

Centenares de personas observan el eclipse solar desde el yacimiento arqueológico de Ategua en Córdoba. / Víctor Castro

Tal como habían explicado los astrónomos y científicos, un 4% de luz solar sigue siendo mucha luz. No tiene nada que ver con un eclipse visto desde la banda de totalidad. Tampoco se han visto, al menos desde Ategua, fenómenos extraños como aullidos de perros o el vuelo errático de los pájaros. Ha sido, eso sí, una tarde singular y agradable con la combinación entre ciencia e historia en un paraje inigualable. "Ha sido bonito", comentaban algunos de asistentes al volver el Sol; otros esperaban "algo más".

Los eclipses a lo largo de la historia

Juan Gómez ha hecho un repaso por el estudio de los eclipses a lo largo de la historia. Ya los astrónomos babilonios, en el primer milenio antes de Cristo, habían calculado los ciclos de Saros, un periodo de 18 años, 10-11 días y 8 horas en el que se produce un eclipse solar. Lo que no podían saber era por dónde iba a transcurrir la estrecha franja de oscuridad en el planeta Tierra, porque para eso necesitaban conocer también las distancias relativas entre los astros y otros factores. "Calcular con absoluta precisión los eclipses solares lo hemos conseguido ahora, pero es algo en lo que se ha tardado milenios", ha dicho al público asistente al evento en Ategua.

Por eso, el papel de la divulgación científica "no es hacer sencillo lo que hemos tardado siglos en descubrir, sino despertar el interés y la curiosidad" al menos entre quienes han podido disfrutar este miércoles del eclipse solar en Córdoba. "Ahora os toca vivir esta experiencia", manifestó Gómez unos momentos antes del clímax.

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