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Reportaje

Los bares de Córdoba asumen sin alarmismo el futuro de las monodosis: "Será más trabajoso, pero nos adaptaremos"

La sustitución de las monodosis por recipientes rellenables genera dudas en el sector hostelero sobre el aumento de trabajo, espacio e higiene

Los bares de Córdoba, pendientes del fin de los azucarillos

A. J. González

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Fabiola Mouzo

Fabiola Mouzo

Córdoba

El pequeño sobre de azúcar junto al café, la tarrina de mantequilla del desayuno o la monodosis de mermelada o aceite de oliva tienen los días contados tal y como las conocemos. Su progresiva desaparición será uno de los efectos más visibles en bares, restaurantes y hoteles de Córdoba con la aplicación de nueva normativa europea sobre envases.

El nuevo Reglamento europeo sobre envases entra en vigor este 12 de agosto. No obstante, las restricciones a determinadas monodosis de plástico en la hostelería no comenzarán a aplicarse hasta el 1 de enero de 2030.

Un recorrido de más de un año

El vicepresidente de Hostecor, Miguel Ángel Morales, pide evitar el alarmismo. Según explica, la medida afectará primero a los fabricantes y comercializadores de envases, mientras que los establecimientos hosteleros todavía tienen por delante un largo periodo para conocer los detalles y prepararse. "El 12 de agosto no cambiará nada para nosotros. Tenemos todavía un largo recorrido por delante, de más de un año", señala Morales.

La normativa europea impedirá desde 2030 introducir en el mercado determinados envases monodosis de plástico de un solo uso destinados al consumo dentro de bares, restaurantes y hoteles. La limitación afectará a algunos sobres o recipientes individuales de azúcar, salsas, condimentos, aderezos o crema para el café, entre otros productos.

A.J.González Córdoba Reportaje bares y cafeterías sobre nueva normativa alimentaria sobre monodosis de azúcar café Colacao y edulcorantes

Un camarero de La Montillana coge sobres de azúcar. / A. J. González

Esto no supone necesariamente la desaparición de las porciones individuales. Los establecimientos podrán sustituir los formatos de plástico afectados por dispensadores reutilizables, sobres fabricados con otros materiales u otras soluciones admitidas por la normativa.

Un cambio todavía lejano

Los establecimientos consultados por este periódico aseguran que aún no han recibido instrucciones concretas y prefieren esperar antes de modificar su forma de trabajar, y aunque la aplicación efectiva no es inmediata, algunos hosteleros cordobeses ya empiezan a valorar sus posibles consecuencias. La principal preocupación no es tanto el coste de los productos como el aumento del trabajo diario y los problemas de espacio, organización e higiene que podría provocar la sustitución de las monodosis por recipientes rellenables.

"Solo sabemos que habrá que dejar de utilizar determinadas monodosis y buscar alternativas, como tarros rellenables, pero estamos esperando que nos expliquen cómo será todo"

En La Montillana, Antonio Jiménez reconoce que, por ahora, solo conocen la medida "de oídas". "La información es poca, solo sabemos que habrá que dejar de utilizar determinadas monodosis y buscar alternativas, como tarros rellenables, pero estamos esperando que nos expliquen cómo será todo", señala.

El nuevo sistema modificará una rutina muy asentada

En este establecimiento utilizan diariamente sobres de azúcar, sacarina, azúcar moreno y Cola Cao, además de otros productos presentados en porciones individuales. Cambiar ese sistema supondría modificar una rutina muy asentada. "Es menos cómodo y, sobre todo, ocupa más sitio. No es lo mismo guardar una caja con cien sobres que tener que almacenar recipientes y rellenarlos continuamente", explica Antonio.

A ello se suma el tiempo que habría que dedicar al mantenimiento de los nuevos recipientes porque "habrá que rellenarlos, limpiarlos... Será más trabajo para nosotros, pero nos adaptaremos y cumpliremos la normativa, como siempre", afirma.

El hostelero considera que el producto a granel podría resultar incluso algo más barato que las monodosis, aunque advierte de que el principal coste estará en el tiempo de trabajo porque "al final, el gasto más importante de una empresa es el personal", apunta.

En un negocio como el suyo, donde se sirven diariamente entre 50 y 60 cafés, el consumo de sobres de azúcar y edulcorantes es constante. Su sustitución exigiría disponer de suficientes recipientes, rellenarlos, limpiarlos y mantenerlos disponibles para atender varias mesas al mismo tiempo.

Dudas sobre la higiene

Entre el personal de sala también surgen interrogantes. Neni, camarera de El Gran Bar cree que trabajar con recipientes reutilizables complicaría el servicio. "Es más engorroso poner un bote que dejar un sobre en la mesa", afirma y también expresa sus dudas sobre la higiene de los recipientes compartidos: "Todo el mundo mete la mano ahí, para mí es menos higiénico", señala.

Los cambios también generan opiniones encontradas entre los consumidores. Javier García, que tomaba una cerveza en un bar de San Miguel, considera que la eliminación completa de las monodosis no será sencilla: "No tengo tan claro que pueda darse así porque sí, sobre todo porque obliga tanto a la hostelería como al cliente a adaptar sus hábitos y no es sencillo", señala.

"Es cierto que para el consumidor se habían convertido en algo más higiénico, pero también obligaban a reciclar muchísimo plástico", reconoce. A su juicio, la sustitución de las monodosis exigirá reforzar los controles para garantizar la calidad de los productos servidos en recipientes rellenables "y que no nos den gato por liebre", advierte.

A.J.González Córdoba Reportaje bares y cafeterías sobre nueva normativa alimentaria sobre monodosis de azúcar café Colacao y edulcorantes

Monodosis en un bar de Córdoba. / A. J. González

Muchos negocios tratarán de conservar las monodosis con formatos alternativos

No obstante, apunta que ya que la normativa permitirá determinados materiales, cree que muchos negocios tratarán de conservar las porciones individuales mediante formatos alternativos.

El mismo consumidor valora positivamente también el futuro sistema de depósito y devolución de botellas, latas y briks. Considera que el incentivo económico puede favorecer que los ciudadanos entreguen los envases en lugar de abandonarlos o mezclarlos con otros residuos. "Lo veo una medida acertada. Es más, diría que llega incluso tarde, como tantas otras en este país", afirma.

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